Tegucigalpa, Honduras.- Cada día se vuelve más difícil distinguir lo real de lo falso en internet. Ese desafío ya no es exclusivo de periodistas o especialistas: afecta a cualquier persona que use WhatsApp, TikTok, Facebook, Instagram o YouTube para informarse.
Por eso, en el Día Internacional del Internet Segura, este 10 de febrero de 2026, la verificación se convierte en una herramienta práctica de protección cotidiana.
En EH Verifica y LA PRENSA Verifica lo vemos a diario. Decenas de personas consultan si una cadena de WhatsApp es cierta, si un video fue manipulado con inteligencia artificial o si realmente un funcionario dijo lo que aparece en una imagen viral.
Esa presión informativa demuestra una verdad incómoda: la desinformación no solo confunde, también abre la puerta a estafas, extorsiones, robo de datos y decisiones equivocadas.
La mejor defensa empieza antes del clic en “compartir”. Verificar no requiere equipos sofisticados; exige método.
Primer paso: identificar quién publicó el contenido. Si no hay autor, medio reconocido o fuente oficial clara, se enciende una alerta.
Segundo paso: revisar si otras fuentes fiables confirman la misma información. Cuando una supuesta “noticia” solo existe en cuentas anónimas o páginas sin trayectoria, lo más probable es que sea un bulo.
Tercer paso: leer más allá del título. Muchos engaños se sostienen en encabezados alarmistas que no coinciden con el contenido real.
Cuarto paso: observar detalles técnicos. En piezas manipuladas con IA suelen aparecer voces robóticas, labios que no sincronizan, sombras extrañas, manos deformes o movimientos faciales poco naturales. Esos indicios no siempre prueban por sí solos el fraude, pero sí justifican detenerse y contrastar.
Verificar, además, fortalece la ciudadanía. Una comunidad que confirma antes de difundir reduce la circulación de mentiras, protege su economía doméstica y mejora el debate público.
En tiempos electorales, por ejemplo, comprobar citas, promesas y audios evita que la propaganda engañosa se vuelva “verdad” por repetición.
Internet será más seguro cuando la verificación se vuelva hábito social. No se trata de desconfiar de todo, sino de exigir evidencia antes de creer.
En ese cambio cultural, cada usuario puede actuar como fact-checker de su propio entorno: preguntar, buscar y confirmar. Porque un minuto de verificación puede evitar semanas de daño.