Es realmente un desafío encontrar alguna película de Will Smith que no haya sido un éxito. Y muy pocos famosos en Hollywood pueden decir lo mismo.
En 1996, ya había recaudado más de 800 millones de dólares con Independence Day. Y después pasó los 1,000 millones de dólares con las dos diferentes versiones de Men in Black. Teniendo en cuenta que en sus 20 últimas películas recaudó un poco más de 5,000 millones de dólares, el 20% de su éxito por lo visto se lo debe a ‘hombres de blanco’. Era hora de que volviera a ponerse los clásicos lentes, el traje y la corbata negra. Queremos verlo en otro éxito... en 3D.
¿Qué es lo que más le gusta en esta tercera versión de Men in Black?
¿No viste mi transición actoral? (risas). A mí me gusta la sorpresa del final de la película. Quería ir más allá de volver a juntarnos para divertirnos un poco. Queríamos buscar una forma interesante de juntar la serie de películas, para volver al principio. Me gusta que la gente se sorprenda. Nadie se lo imagina. Pero también fue algo hermoso volver con el mismo equipo después de tanto tiempo. Incluso alguien nuevo como Josh Brolin, llegó con la misma energía con la que estamos acostumbrados a experimentar en estas películas.
¿Y en su caso, dónde invirtió toda su energía los últimos tres años que no apareció en cine?
Siempre soñé con el estilo de vida de la serie de TV Dallas, donde hasta a la propiedad le habían puesto nombre, Southfork. Sue Ellen llegaba con el almuerzo para J. R. Toda la familia estaba unida, trabajando en el negocio familiar. Esa era mi visión para mi familia. Pero ahora que puedo hacerlo, me sorprende que mi familia tenga una visión completamente diferente. Como mi hija Willow, que tuvo un increíble éxito grabando la canción ‘Mi cabello’ y después se lo cortó (risas). En estos últimos tres años pude ver las opiniones del resto de la familia, sus propias ideas. Cada uno tiene su vida, aunque no entre dentro de mi visión de Sue Ellen (vuelve a reír).
¿Siempre tuvo la visión de semejante éxito internacional? ¿En qué momento de su vida se dio cuenta de que había pasado de ser un actor famoso en Estados Unidos a una estrella internacional?
Es algo que vengo prestándole atención desde hace muchos años. En 1990, estaba en Australia con Sylvester Stallone, Arnold Schwarzenegger y Bruce Willis cuando abrieron Planet Hollywood. Yo estaba haciendo el primer año de The Fresh Prince of Bel Air y todo eso me parecía una locura.
Estaba sentado con ellos y Arnold me dijo que no podía ser una estrella de cine solamente en Estados Unidos. Las verdaderas estrellas de cine son famosas en todo el mundo. Ellos me pusieron muy en claro esa idea en la cabeza y desde ese momento, empecé a pensar en abrir nuevos mercados. Fui a Rusia con I Robot y también estuve en Brasil.
La idea de generar un éxito alrededor del mundo es como se mantiene el título de estrella de cine. En un tiempo se podía tener éxito solamente en Estados Unidos, pero ya no es así. Incluso el mundo del cine es mucho más abierto. Por eso quiero seguir manteniendo el éxito en todo el mundo.
Con el agregado de Josh Brolin al equipo de “Hombres de negro”, la nueva versión de Men in Black también agrega efectos tridimensionales a la historia sobre un viaje en el tiempo, a la década del 60, donde el Agente J trata de evitar que un extraterrestre cambie la historia, asesinando al agente K.
¿Cree que pueda existir dentro del gobierno un verdadero equipo de “hombres de negro”?
La idea de una organización secreta dentro del gobierno que monitorea la actividad extraterrestre afuera y dentro de la Tierra es bastante original. Men in Black es algo único, porque es difícil manejar una fantasía de comedia que funcione a ese nivel. Por eso yo también estaba tan entusiasmado en buscar cierto nivel de dificultad. Y después de haber estado sin trabajar por tres años, quise ponerme un par de zapatos donde me sintiera cómodo.
¿Tuvo que viajar especialmente a Nueva York para el rodaje?
Es una parte importante de la serie Men in Black. Teníamos que volver. Cada vez que viajo a Nueva York es bastante frenético porque la ciudad se convierte en un personaje de la película. Estuvimos probablemente cuatro meses en Nueva York, en las calles y dentro de un estudio.
¿Es su primera película en 3D?
Sí. Y tuve bastante miedo al principio, porque con una película en 3D, mis orejas podían tapar toda la pantalla (risas). Y en cierta forma lograron que no me vea con dos platos satelitales. Con los efectos especiales, hoy se puede ver todo. Probablemente, en los últimos cinco o seis años terminaron con los límites, podemos mostrar mucho mas.
Es gracioso, porque en la música pasó algo parecido cuando entramos en el mundo digital. Y ahora que explotó, existe un extraño efecto opuesto, donde a veces las películas no son tan buenas, aunque tengan las mejores herramientas. ¿Cómo puede pasar algo así? Pero creo que nosotros dimos la vuelta a la esquina.
¿También tuvo que ver en la creación de la historia y el guion? ¿Agregarle un nivel mucho más emocional a la nueva película fue idea suya?
También era importante. Desde la segunda película, ya pasaron diez años, hay temas diferentes en nuestras vidas, estamos creciendo.
También queríamos la misma clase de tonterías que hubo en las primeras dos películas, porque apreciamos la comedia que trae la estupidez.
Pero era importante, para todos nosotros, tener alguna carne para masticar, poder crear algo. Fíjate el dibujo animado de Toy Story 3, donde lograron un buen trabajo creando cierta profundidad. Y si íbamos a entrar en una tercera parte, era importante darle un nivel emocional.
¿Y en otro perfil personal, por ejemplo, qué es lo que más le gusta a sus hijos de Men in Black III?
Tiene que ser el reloj del tiempo.
A mí siempre me gustó la idea de viajar en el tiempo y cuando empecé con esta película me tiré de cabeza, para pensar y discutir el tema. Me di cuenta de que en nuestra comunidad de raza negra tampoco queremos saltar tanto al pasado, porque recién ahora nos está pasando lo mejor. Por eso pensé que podíamos usarlo para ir adelante.
¿Piensa seguir haciendo películas de acción?
A mí me gusta hacer esta clase de cine. Es como Miami, las camisas ajustadas y los autos rápidos. Pero estoy en un punto de mi vida donde el material tiene que valer la pena.
Solo por hacer una película entretenida no significa que no puedas decir algo. Para mí es muy importante.