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Un estudiante hondureño en Taiwán

Aunque su acento latino y sus rasgos físicos lo delatan, David Ochoa Riedel,
un joven becario que sueña con convertirse en ingeniero, es un ciudadano taiwanés más en la Universidad Tecnológica Nacional de Taipéi.

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16.04.2012

Va a misa puntualmente cada domingo, se comunica de forma clara en mandarín, la carrera de Ingeniería Industrial que cursa le consume 14 horas diarias; es un aficionado a la tecnología y le gusta viajar.

Aunque su acento latino y sus rasgos físicos lo delatan, David Ochoa Riedel es un ciudadano taiwanés más en la Universidad Tecnológica Nacional de Taipéi.

El jovencito de 21 años, es uno de los 140 estudiantes hondureños becados por el gobierno de Taiwán.

Mientras nos trasladamos en autobús a un templo budista de la ciudad, cuenta lo que ha vivido en casi un año y medio en esa nación asiática.

“No fue fácil llegar al aeropuerto de Taipéi sin conocer ni un solo caracter chino. Pero la amabilidad de la gente lo anima a uno a continuar”, explicó.

Este es el segundo año de David en Taiwán, el primero fue para aprender mandarín en el centro de idiomas.

Mientras cruzamos la calle para preguntar por el precio de un quilo de dulce de naranja en un pequeño puesto, David, quien habla en perfecto mandarín con la vendedora, reconoce que extraña a sus padres Roberto Ochoa y Cynthia Riedel y a sus hermanos Roberto y Diego, que viven en Tegucigalpa, pero tiene una meta y trabajará duro para alcanzarla.

Al pagarle el equivalente a 1.50 de dólar por el quilo de fruta, David explica que él vive dentro de la universidad porque así puede relacionarse con compañeros que hablan el idioma.

“En clases solo se habla en mandarín. Hay estudiantes de todo el mundo, por lo que siempre se puede hablar en inglés pero no delante de los maestros. La mayoría de los textos están en chino, solo unos pocos en inglés”, dijo.

Cómo obtuvo la beca

La oportunidad le llegó de una forma extraña. Una exalumna de la Macris School donde él cursaba el último año de secundaria llegó a su aula a contar su experiencia como becaria del gobierno de Taiwán y a él le llamó la atención, así que llenó la solicitud, hizo el examen y lo aprobó.

David ya había aplicado a otras universidades de Estados Unidos, pero asegura que no se arrepiente de su elección.

“El gobierno hace un presupuesto para cada estudiante. La beca son 150,000 NT (nuevos dólares taiwaneses), incluye el pago de la universidad, vivienda, alimentación y otros gastos personales”, detalló.

Ser estudiante extranjero en Taiwán es ser un ciudadano más. Tiene un carné de descuento para el metro y un seguro médico como cualquier persona que ha nacido en ese país asiático.

En las universidades de Taipéi hay decenas de estudiantes latinoamericanos. A los 140 hondureños se suman jóvenes originarios de El Salvador, Guatemala, Panamá y Paraguay, que es el país con mayor presencia.

“Somos como una gran familia. Los guatemaltecos traen café de allá y lo venden aquí, es como la zona latina ja, ja, ja”.

Tiene muchos amigos coreanos, vietnamitas y tailandeses.

Ser un católico practicante fue difícil en un país donde la mayoría de la población es budista o taoísta. “Fue difícil encontrar una iglesia para ir a misa el domingo, las que habían eran en mandarín. Luego encontramos una en inglés, hasta que hace poco dimos con una iglesia donde se celebra en español. Toda la comunidad latina se reúne ahí”, dijo.

Aparte de su familia lo que más extraña es la comida. “Mi mamá me ha mandado frijoles y tamales y los he compartido con mis compañeros”.

Es el primero en darse cuenta de lo último en tecnología, ha visitado casi todos los museos, conoce varias ciudades y viajó a Tailandia, y su meta es aprender 2,000 caracteres chinos para poder leer el periódico.

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