Mazatlán, México.- El actor mexicano Pablo Lyle atraviesa uno de los momentos más dolorosos de su vida desde una celda en Florida. Su padre, Jorge Lyle, falleció en Mazatlán, Sinaloa, luego de que su estado de salud se deteriorara de forma acelerada durante los últimos días.
Tenía 77 años y batallaba en silencio contra una enfermedad que lo fue apagando poco a poco.
Lyle enfrentaba desde hace dos años una batalla contra el Alzheimer, por lo cual su familia decidió internarlo en un centro de cuidados especializados. Su situación se agravó recientemente cuando sufrió una fuerte caída dentro de la institución donde residía, accidente que deterioró rápidamente su salud y complicó su cuadro clínico.
La noticia del fallecimiento fue confirmada por el periodista Raúl Gutiérrez a través de redes sociales.
"Falleció esta tarde el señor Jorge Lyle, padre del actor Pablo Lyle. Desde hace varios días, el actor intentaba obtener un permiso humanitario para salir de prisión en Estados Unidos y poder visitar a su padre, cuyo estado de salud se había agravado tras sufrir un accidente. Sin embargo, dicho permiso nunca le fue concedido y, lamentablemente, este mediodía se confirmó el fallecimiento del señor Jorge Lyle", escribió el comunicador.
La posibilidad de un reencuentro entre padre e hijo había generado una pequeña luz de esperanza en los días previos.
La periodista Inés Moreno especuló sobre la posibilidad de que las autoridades estadounidenses pudieran concederle a Pablo Lyle un permiso especial para viajar a México ante la gravedad del estado de salud de su padre.
Expertos en temas penitenciarios señalaron que dentro del sistema de justicia estadounidense existen mecanismos humanitarios que pueden ser solicitados en circunstancias extraordinarias, como enfermedades terminales o fallecimientos de familiares directos. Sin embargo, este tipo de autorizaciones no son automáticas y cada caso debe analizarse de manera individual, dependiendo de múltiples factores, entre ellos el historial del interno y el tiempo de condena cumplido. .
Ante el delicado panorama, varios integrantes de la familia viajaron a Mazatlán para permanecer junto a él durante sus últimos días. Pablo Lyle no pudo ser uno de ellos.
Una condena que lo alejó de todo
El actor sinaloense, conocido por su participación en telenovelas y en la serie de Netflix "Yankee", lleva años pagando las consecuencias de un instante.
Los hechos por los que fue condenado ocurrieron el 31 de marzo de 2019, cuando el actor iba rumbo al Aeropuerto Internacional de Miami en un vehículo conducido por su cuñado, Lucas Delfino.
En el trayecto se cruzaron con el automóvil conducido por Juan Ricardo Hernández. En un semáforo en rojo, Hernández se bajó para recriminar de forma airada a Delfino por una maniobra que había realizado previamente. En medio de la discusión, Lyle salió del carro y golpeó a Hernández, quien se desplomó al instante.
El golpe que recibió lo llevó a estar en un coma por cuatro días antes de fallecer por una lesión cerebral. Tenía 63 años y era de origen cubano.
Su muerte convirtió lo que pudo haber sido un incidente más de violencia vial en un caso judicial de largo aliento que sacudió al mundo del entretenimiento latinoamericano.
En octubre de 2022, un jurado lo encontró culpable y meses después llegó la sentencia.
El actor mexicano recibió una sentencia de cinco años de prisión y ocho años de libertad condicional por el homicidio involuntario de Juan Ricardo Hernández.
La jueza Marisa Tinkler Méndez fue quien leyó la condena. "Desde el 4 de octubre, este caso no ha salido de mi mente... no pudo haber sido peor el resultado, que alguien perdiera la vida", expresó la jueza antes de dictar la pena.
Durante la audiencia de sentencia, Lyle dirigió unas palabras a la familia de la víctima. "Mi petición es que este día les traiga un cierre, y que cuando salgan de la corte lleven sosiego en sus corazones. Esto es el resultado de algo que hice, algo que se ha quedado conmigo y que está conmigo siempre, cuando voy a dormir", dijo el actor.
Puertas que se cierran
El 4 de junio de 2025, Pablo Lyle fue trasladado a la Everglades Correctional Institution, una prisión estatal de menor seguridad ubicada en Miami, en la que tiene menos restricciones. Ese traslado fue leído por algunos como una señal de que su liberación podía estar más cerca.
En agosto de 2024, Ana Araujo reveló a Sale el Sol que, si todo salía bien, Lyle podría quedar en libertad en diciembre de 2026 por buen comportamiento.
Pero antes de llegar a esa fecha, la vida le cobró otra cuenta. Hasta el momento, ni Pablo Lyle ni sus familiares más cercanos han emitido un comunicado oficial sobre el fallecimiento. El silencio, en este caso, dice más que cualquier declaración.
Jorge Lyle se fue en Mazatlán, la ciudad donde nació la historia de una familia que hoy llora a distancia. Su hijo, encerrado a miles de kilómetros, no pudo darle la mano en el último momento.