Tegucigalpa, Honduras.- Desde hace diez años, el país de cusucos que tocan la caramba, del verde de la naturaleza, de lluvia con sol, de ranas felices, de pobres marineros y de costa y calor, pesa menos sin Guillermo Anderson.
El cantautor que convirtió su amor por la Patria y la naturaleza en letra y canción, hoy convertidos en himnos de identidad nacional, el que le cantó a Honduras y al Caribe en temas como "El Encarguito" y "En mi país", falleció un día como hoy 6 de agosto de 2016 a los 54 años.
Hoy, a diez años de su partida, recordamos a una de las figuras musicales más importantes de Honduras, que guitarra al hombro, desde su ciudad natal, La Ceiba, compuso canciones cuyas letras son un homenaje a la tierra y a la cotidianidad, con acordes que son una fusión de percusiones hondureñas con sonidos contemporáneos.
Las canciones de Guillermo y su grupo incluyen ritmos tradicionales de la etnia garífuna como la "Parranda" y la "Punta". Son una celebración de amor, a la naturaleza y la vida.
Anderson fue un embajador cultural que llevó su música fuera de las fronteras, a países de Norte, Centro y Sudamérica, Europa y Asia. Además, impulsó causas y campañas de educación y salud.
Su canción "En Mi País" es considerada un himno alternativo en el país, interpretada en actos cívicos en escuelas y colegios públicos, al igual que sus canciones para niños.
¿Quién era?
Guillermo Anderson nació el 26 de febrero de 1962, en Potreritos, un barrio de La Ceiba, Atlántida, norte de Honduras y falleció el un 6 de agosto de 2016 en la misma ciudad que lo vio nacer.
Era apenas un niño cuando escuchó por primera vez los tambores garífunas y en ese momento nunca más lo abandonaron. Los ritmos garífunas (como la “parranda” o la “punta”) son parte esencial de su música, y representan su amor por Honduras.
Estudió estudió literatura, teatro y música en la Universidad de California en Santa Cruz, en Estados Unidos.
Trabajó en una compañía que hacía teatro para niños inmigrantes, vivencias que le sirvieron de inspiración para componer canciones.
Al concluir sus estudios regresó a Honduras, y creó un grupo que se llamó Colectivartes, integrado por músicos hondureños, e invitaba a varios artistas de Europa y Estados Unidos, a La Ceiba a realizar varios proyectos musicales y culturales.
Legado musical
Su carrera musical incluye una discografía de 12 producciones y una extensa trayectoria, en la que además de "El Encarguito" y "En mi país", se encuentran canciones como “Cipota de barrio”, “María Dolores”, “La fuerza que tenés”, “Pensando en vos”, “Llevarte al mar”, “Chago”, "Todo está aquí", "Verde", “Capitán Morris”, “El tesoro que tenés” y “Pobre Marinero”, entre muchos otros.
Además de temas dedicados a los niños como “La morada del tapir”, “La rana feliz”, “Los olingos”, “Toca la caramba” y “Arroz con leche”, entre otras.
En una entrevista para Vatican News su manager Manuel López reconoció que Guillermo dejó una “fue un gran honor haber trabajado con un gran artista que creyó que se podía soñar en un mejor futuro para Honduras y para el mundo”.
Como un homenaje a su legado, recordamos algunas de sus canciones que se han convertido en himnos de identidad nacional y conciencia del cuidado del ambiente.
Un legado que sigue vivo en en el ruido del río, en el canto de los pájaros y en cada sonido de la naturaleza. ¡Hasta siempre maestro!