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Tegucigalpa, Honduras.- La seguridad aérea de Honduras se encuentra vulnerable. Un radar que los ingenieros y estudiantes de la carrera de mecatrónica de la Universidad de Defensa de Honduras (UDH) tienen en fase de prueba es lo único que vigila el espacio aéreo tras el fracaso de tres radares comprados a Israel entre 2013 y 2014.
El vacío dejado por una compra a la empresa israelí Mer Security and Communication Systems Ltd —que el Ministerio Público ni el Tribunal Superior de Cuentas (TSC) investigaron— se estaría llenando con el prototipo de radar impulsado por los universitarios.
Así lo dejó entrever, en agosto de 2025, el entonces jefe de la Fuerzas Armadas, Roosevelt Hernández, al expresar que Honduras solo tiene un radar militar que sirve para monitorear la parte sur del país y que no se cuenta con otro dispositivo. Ante tal situación el entonces jefe castrense destacó que con ingeniería nacional el ente de estudios militar había desarrollado un radar para reforzar la vigilancia del espacio aéreo, pero que el aparato se encontraba en fase de pruebas.
Las autoridades universitarias le presentaron a EL HERALDO Plus el radar y le mostraron su funcionalidad, describiendo que ya lo tuvieron en prueba en la base naval de Caratasca, Gracias a Dios, y en Palmerola, pero también reconocieron que para que el proyecto esté terminado le falta cierta repotenciación.
De acuerdo con el coronel de ingeniería Josué Salvador Jerez Mendoza, rector de la UDH, "este proyecto comenzó en el año 2024. Este es un prototipo de radar. Es el primer modelo. Nos ha dejado una enseñanza tremenda a nivel académico", sostuvo enfatizando que los ingenieros mecatrónicos han demostrado una capacidad inédita en la región.
“Su funcionalidad está probada, pero falta repotenciarlo, falta hacer algunos ajustes, que es lo que estamos haciendo, unas coordinaciones previas, porque no es tan fácil esto, no es algo tan sencillo. Hay expertos en diferentes áreas que se encargan de analizar y ver qué se ha hecho. En esa fase estamos”, aseguró.
Comentó que aún falta configurar y ajustar la antena y se necesita realizar “algunos ajustes que los ingenieros mecatrónicos ya lo los tienen identificados, se requiere hacer algunos cambios en algunas piezas que hay que traerlas del extranjero porque no se fabrican aquí, pero hasta ahora creo que hemos cumplido bien la misión”.
“Académicamente, como yo le repito, como universidad creo que ha sido un éxito rotundo”, agregó Jerez.
Según el rector, las mejoras garantizarán las capacidades en la detección exacta y oportuna de aeronaves que a veces se mueven en condiciones adversas por baja altitud. De acuerdo a la ubicación, el radar puede escanear un perímetro de cien kilómetros a la redonda.
Explicó que las pruebas realizadas en Palmerola y Caratasca mostraron que la ubicación de la antena y el equipo del radar es fundamental para evadir muchos obstáculos naturales como cerros, elevaciones y bosques espesos, bajo los cuales ciertas aeronaves, sobre todo las que andan en acciones ilícitas, buscan ocultarse para evitar ser detectadas.
La construcción de un radar, según dijo, les ha dejado experiencia y en el siguiente modelo ya sería más fácil comprender cómo funciona, y cómo armarlo con una mayor capacidad. "Vamos poco a poco. Avanzando académicamente en estos procesos que son complejos, no es de correr. Vamos despacio", expresó el militar.
Aunque el aparato rastreador es valorado como un éxito académico por el rector universitario; por otro lado, es calificado por expertos como un gran trabajo de ingeniería, pero que todavía carece de las certificaciones técnicas necesarias para garantizar la seguridad nacional.
En 2022, EL HERALDO Plus evidenció como los radares por los que las Fuerzas Armadas le pagaron 25 millones de dólares a la empresa israelí Mer Security and Communication Systems Ltd estaban inoperables.
Esto significa que Honduras lleva años vulnerable ante el narcotráfico, que se ha acrecentado en los últimos años, mientras el país muestra una baja en el decomiso de narcoavionetas.
Los datos proporcionados por la Secretaría de Defensa, a través de la solicitud de información pública SOL-SDD-676-2026, muestran que en 2021 fueron interceptadas 15 aeronaves, pero para 2022 la cifra cayó a tres. En 2023 apenas reportaron dos avionetas interceptadas y una en 2025. En 2024 no se registraron casos.
El general en condición de retiro, Luis Alonso Maldonado Galeas, lamentó esta situación, ya que consideró que la posesión de radares no es un lujo sino un pilar fundamental para la defensa y la soberanía nacional.
“El radar es uno de los recursos claves para la defensa nacional, tanto para los que controlan el espacio aéreo como para los que controlan el espacio marítimo”, enfatizó, subrayando que la falta de esta tecnología impide cualquier efecto disuasivo contra amenazas externas o actividades del crimen transnacional.
Analizó que el problema de fondo es la nula capacidad de detección real que poseen las Fuerzas Armadas para vigilar las grandes extensiones del territorio nacional. "Al carecer de radares primarios de largo alcance, el espacio aéreo hondureño se convierte en una especie de colador", cuestionó.
"No podríamos cubrirla", dijo refiriéndose a La Mosquitia. "Todo ese vasto territorio que tenemos está desolado", señaló Maldonado Galeas, recordando que esa zona y la parte norte del país son áreas identificadas como rutas recurrentes del narcotráfico.
La vulnerabilidad se traduce en que el país no puede identificar aeronaves ilegales que vuelan a baja altura, donde la tecnología actual —cuando existe— es incapaz de precisar tipos de aeronaves o trayectorias. "Solo vemos los puntos, pero no sabemos qué tipo de aeronave es, o hacia dónde va", advirtió el general, marcando la diferencia entre un monitoreo legal y una verdadera vigilancia de defensa.
Maldonado Galeas recordó que Roosevelt Hernández en cierto momento habló de la construcción de un radar por la Universidad de Defensa, utilizando los recursos profesionales que se tienen en la carrera de mecatrónica, pero el aparato “no se visibilizó, también pudo haber sido una estrategia de no de no mostrar un recurso de esa naturaleza”.
"Lo que sí es cierto es que tanto la universidad a través de la carrera de mecatrónica como la industria militar están poniendo énfasis en la elaboración de medios para la defensa desde nuestras capacidades. Se requiere una tecnología muy avanzada para los alcances en términos de distancia, de sostenibilidad, mantenimiento y operatividad del equipo", detalló.
25
millones
De dólares costaron los radares las Costaron los radares que las Fuerzas Armadas compraron a la empresa israelí Mer Security and Communication Systems Ltd en 2013 y que no funcionan
Maldonado es del criterio que existe una aspiración de ser auto suficiente en ese sentido, pero se requiere de un proceso más extenso, incluso de apoyo de los aliados como Estados Unidos, Israel o algún país de Europa con los que se tiene relaciones diplomáticas confiables y efectivas.
Con la falta de radares para monitorear el espacio aéreo nacional, Honduras seguirá dependiendo de Cayo Hueso, ubicado en Florida Estados Unidos, donde funciona un centro neurálgico de vigilancia para el Caribe y Centroamérica.
“Este es un centro integrado de sistemas donde afortunadamente los países del continente tienen su representación y se mantiene un cruce de información entre autoridades", explicó el general en retiro.
Lamentó que las FFAA hayan comprado radares que no funcionaron, creando “condiciones de riesgo, de inseguridad, particularmente en la seguridad interior del Estado con el crimen internacional, con la penetración de los cárteles de la droga a nuestro territorio y luego el flujo de la misma por medios aéreos y por medios marítimos y terrestres también”.
"Ahora corresponde al gobierno en el marco de lo que permite la clasificación de asuntos para la defensa nacional dar la orientación debida al pueblo y tomar las acciones para poder sustituir estos medios y llenar ese vacío ya que su carencia incrementa las posibilidades de que las amenazas transnacionales prácticamente se vuelvan una constante para el país", demandó Maldonado Galeas.
Según el abogado Pavel Espinal, exdirector de Aeronáutica Civil, la aviación civil, como el área militar, tienen sus propios radares para lo que es la aviación en general y son retroalimentados por la Corporación Centroamericana de Servicios de Navegación Aérea (Cocesna), agregó.
Incluso, dijo, que en la aviación civil ya no se usan los radares, porque ahora se están usando equipos satelitales para ver los vuelos. “Actualmente tenemos conocimiento exacto de un vuelo legal a través de diferentes equipos y radio ayudas para la navegación aérea”, sostuvo.
Explicó que cada aeropuerto tiene su radar y a través de el se cubre el vuelo y se monitorea, pero el radar de vigilancia es diferente ya que permite ver aeronaves que vienen sin transborde o sin autorización de vuelo.
Describió que hasta hace unos años en Honduras solo existían dos radares de vigilancia, uno pequeño que está en el cerro La Mole y que cubre la zona sur, y otro que hasta hace unos años estaba en Trujillo, pero que dejó de funcionar porque pertenecía a Estados Unidos.
El exdirector de Aeronáutica Civil recordó que Las Fuerzas Armadas hicieron un radar y ese es el que tienen en este momento. "Lo construyó la Universidad de Defensa, pero todavía no es un radar exitoso, digámoslo así, pues aún no cuenta con toda la tecnología, tiene sus limitaciones y todavía creo que no nos da todo lo que quisiéramos saber en materia de protección del espacio aéreo", manifestó.
Según Espinal, las Fuerzas Armadas apenas tienen activo el radar que cubre la zona sur, pero no poseen uno para vigilar La Mosquitia, un extenso territorio con pistas clandestinas utilizadas por el narcotráfico.