¿Donado, comprado o en deuda? Triple versión mantiene en opacidad origen de tomógrafo en San Felipe

El tomógrafo ya está en el hospital, pero su origen financiero choca entre una adjudicación ejecutada de 31 millones de lempiras, una supuesta deuda y un acuerdo de donación

  • Actualizado: 22 de junio de 2026 a las 22:00
¿Donado, comprado o en deuda? Triple versión mantiene en opacidad origen de tomógrafo en San Felipe

Tegucigalpa, Honduras.- El búnker oncológico no es el único problema del Hospital San Felipe. En su interior, la Unidad de Investigación de EL HERALDO Plus confirmó la presencia física de un nuevo tomógrafo —un equipo diseñado para la captura de radiografías tridimensionales del cuerpo humano— y obtuvo los documentos que certifican su adjudicación oficial por un monto de 31 millones de lempiras, un hallazgo que destapa una contradicción de tres vías sobre su procedencia.

Pese a la existencia del documento de adjudicación estatal, la versión sobre el origen de la máquina varía según la fuente consultada.

Al ser entrevistado sobre la procedencia del aparato, el doctor Edwin Cruz aseguró que los fondos para adquirir el tomógrafo provendrán de una ampliación presupuestaria de 120 millones de lempiras que la actual administración de la Secretaría de Salud tiene proyectado incorporar al presupuesto del hospital.

Por otra parte, los representantes del sindicato de trabajadores del hospital afirman que el tomógrafo corresponde a una donación gestionada por un organismo internacional. De acuerdo con los empleados, esta versión les fue transmitida directamente por el director del centro médico durante una sesión de trabajo conjunta.

Los registros de esta postura coinciden con publicaciones en redes sociales emitidas por el gobierno de Xiomara Castro, en las cuales se anunció la suscripción de un convenio bilateral con Japón para el suministro de este mismo equipo médico.

Por partida de L120 millones sin explicar está sin operar el búnker oncológico

Del uso y la calibración técnica de este tomógrafo depende la puesta en marcha definitiva del búnker oncológico del Hospital San Felipe. Este espacio alberga actualmente un acelerador lineal valorado en 3.3 millones de dólares, cuyo cronograma oficial contempla el inicio de operaciones con pacientes de cáncer a finales de este año.

Adquisición del tomógrafo

La adquisición del tomógrafo se consumó el 17 de octubre de 2025, bajo el número de adjudicación RS-HGSF-19-2025. El documento fue firmado por el entonces director del Hospital San Felipe, Nelson Paz, con quien este rotativo intentó establecer contacto formal sin obtener una respuesta clara por parte del exfuncionario.

El proceso quedó registrado bajo el expediente titulado “Adquisición de equipo médico, sanitario, hospitalario e instrumental para equipamiento del búnker oncológico y diferentes áreas del Hospital General San Felipe y Asilo de Inválidos, año 2025”.

En el documento se establece que la compra global fue financiada a través de crédito externo mediante la Fuente 21. Según los lineamientos de la Secretaría de Finanzas, esta clasificación presupuestaria agrupa los recursos financieros provenientes del exterior y se utiliza para registrar préstamos y fondos captados mediante la emisión de bonos con gobiernos, organismos multilaterales, entidades financieras y proveedores internacionales destinados al gasto público y la inversión.

Bajo este mecanismo financiero, el hospital logró comprar a la empresa Seijiro Yazawa Iwai Honduras S.A. un tomógrafo de planificación por un valor de 31 millones de lempiras, el cual cuenta con una vida útil estipulada de 10 años, y el cual ya está en cajas dentro del hospital.

Aunque el aparato de radiografías tridimensionales no es el único bien adquirido —formando parte de un lote de 15 equipos por un valor total de 100.8 millones de lempiras—, es el que más atención despierta.

Compra del tomógrafo

El nuevo director del Hospital San Felipe, el doctor Edwin Cruz, sostiene que el tomógrafo apenas será comprado y que una parte de esos fondos se destinará a completar el financiamiento del acelerador lineal; un dispositivo que, en realidad, fue donado de forma íntegra por el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).

En entrevistas concedidas a los equipos periodísticos de EL HERALDO, Cruz describió un escenario de urgencia financiera heredado de la gestión anterior, afirmando que las autoridades previas “dejaron una deuda de 120 millones de lempiras” al introducir los equipos sin un proceso de licitación ni respaldo presupuestario.

Búnker oncológico del Hospital San Felipe empezará a funcionar a mediados de septiembre

“Entonces, en estos momentos el gobierno con Cancillería y las autoridades de Salud están a la carrera consiguiendo esos 120 millones porque la empresa lo trajo”, aseguró el funcionario.

Al ser consultado sobre el origen del acelerador lineal, Cruz argumentó que el Estado debe asumir la responsabilidad económica de los componentes principales.

El nuevo tomógrafo para radiografías tridimensionales ya está físicamente en el edificio, pero su origen financiero está atrapado en una contradicción de tres vías que nadie en el gobierno logra unificar.

“Hay procesos que ellos lo donan, pero hay otros equipos que tiene que comprarlos el país”, afirmó, detallando que la OIEA asume componentes como la capacitación de técnicos en Sudamérica, México o Europa, pero no la totalidad de los aparatos.

Bajo esa premisa, el director vinculó directamente la compra del tomógrafo a la deuda que, según él, arrastra la institución.

Cruz fue categórico al asegurar que “era un equipo de 120 millones que va incluido el tomógrafo, el acelerador lineal, que era una compra que no dejaron presupuesto, no dejaron proceso de licitación”.

El funcionario concluyó argumentando que, a pesar de la falta de fondos, “igual el equipo entró al hospital”. Esta afirmación contradice su propia versión de que el aparato apenas va a ser adquirido, ya que sostiene que el dinero no existe pero admite que la tecnología está en el edificio, un argumento que colisiona con el documento legal que demuestra que el Estado ya ejecutó y cerró la adjudicación por 31 millones de lempiras.

Para garantizar el derecho de respuesta frente a los documentos de adjudicación ya existentes, la Unidad de Investigación de EL HERALDO Plus remitió un requerimiento formal al director a través de un mensaje de WhatsApp.

En la comunicación se le expuso de manera directa la coexistencia de las tres vías: la documentación que afirma que el tomógrafo fue comprado el año pasado, el audio donde él asegura que la nueva administración realizará la compra, y la versión del sindicato que apunta a una donación.

A pesar de los intentos para asegurar un manejo equilibrado de la información, el doctor Cruz no respondió a las peticiones de entrevista ni confirmó que recibió el mensaje al cierre de esta edición.

Donación y publicación del tomógrafo

Ante la ausencia de una explicación unificada por parte de las autoridades sanitarias sobre si el tomógrafo corresponde a la adjudicación estatal o a un nuevo desembolso, la Unidad de Investigación de EL HERALDO Plus entrevistó de forma anónima a trabajadores del centro asistencial que manejan información interna del hospital.

“El tomógrafo es donado, aquí nos dijo el doctor (Edwin Cruz) que era donado”, afirmó uno de los empleados del hospital.

Al ser consultados con los documentos oficiales de la compra por 31 millones de lempiras, los trabajadores manifestaron que alguien estaba “faltando a la verdad”, sin precisar nombres o cargos específicos.

Los empleados ratificaron que el aparato ya se encuentra físicamente en el edificio y aclararon su función técnica dentro del búnker. “Nosotros hablamos en una reunión y sabemos que el tomógrafo está aquí; aunque aquí dice que es de planificación, es de simulación”, explicaron.

Según detallaron, el tomógrafo —firmado bajo la gestión pasada del exdirector Nelson Alexander Sánchez Paz— cumple un rol crítico antes de aplicar las terapias con el acelerador lineal.

“Quedaron procesos pendientes y ellos los están concluyendo tal como ese tomógrafo”, añadieron las fuentes sindicales, describiendo que el simulador ubica con precisión milimétrica el órgano afectado para evitar que la radiación dañe los tejidos sanos circundantes, una desventaja técnica que presentaban las antiguas bombas de cobalto cuyos marcajes debían realizarse de forma manual con yodo.

La tesis de la donación internacional sostenida por el sindicato encuentra un respaldo preciso en los archivos de la diplomacia hondureña.

Registros oficiales confirman que el Gobierno de Honduras suscribió un Canje de Notas y un Acuerdo de Donación con el Gobierno de Japón para la adquisición de un acelerador lineal y un tomógrafo destinados al departamento de oncología del Hospital San Felipe, un paquete de equipamiento médico valorado en 4.6 millones de dólares.

La entrega de estos aparatos forma parte del Programa de Desarrollo Económico y Social establecido entre ambas naciones para optimizar los diagnósticos y la atención oncológica en el país.

El acuerdo formal contó con la participación directa del entonces canciller Eduardo Enrique Reina; el embajador de Japón en Honduras, Kazuhiro Nakai; el representante de la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA), Kadoya Atsunori; y la entonces secretaría de Salud, Carla Paredes.

Durante el acto oficial, Reina manifestó que el proyecto representaba un logro directo de la administración para velar por los pacientes con cáncer, mientras que el embajador Nakai destacó que la asistencia se enmarca en la conmemoración de los 90 años de relaciones bilaterales.

Por su parte, la secretaria Paredes detalló en su intervención que, de forma complementaria al tomógrafo y al acelerador financiados por Japón, el OIEA proveerá un segundo acelerador lineal con el fin de duplicar la capacidad de atención oncológica pública entre Tegucigalpa y San Pedro Sula.

La Unidad de Investigación de EL HERALDO Plus intentó contactar a los representantes diplomáticos de Japón en Honduras para constatar los mecanismos de entrega de los equipos estipulados en el acuerdo de 4.6 millones de dólares, pero al cierre de esta edición no se recibió respuesta oficial por parte de la delegación extranjera. Además, se buscó reacciones de los exfuncionarios, durante el gobierno de Castro, pero al igual decidieron no responder.

Por ahora, esta contradicción administrativa mantiene bajo opacidad el verdadero origen de los fondos de una máquina que ya está físicamente en el hospital. De la inmediata resolución de este enredo burocrático depende que el búnker oncológico empiece a operar este año para salvar la vida de cientos de pacientes con cáncer.

Te gustó este artículo, compártelo