Tegucigalpa

Hasta L 500,000 por noche le quitan policías a migrantes: “Hay que dar 20 dólares o no se van”

19.09.2022
Los migrantes narran que son acorraladas en la oscuridad por agentes policiales, quienes los obligan a pagar para poder continuar su ruta rumbo a Estados Unidos

TEGUCIGALPA, HONDURAS.- El motor del bus volvió a rugir, las luces amarillas de los faroles alumbraron la carretera deteriorada y la unidad arrancó con al menos 50 migrantes asaltados increíblemente por la Policía Nacional de Honduras.

Atrás quedaron aquellos hombres uniformados, con chalecos fosforescentes, cargando su arma de reglamento y con parte de un botín que solo en una noche puede llegar a medio millón de lempiras.

El periodista de la Unidad Investigativa de EL HERALDO Plus también seguía adentro de la unidad, luego de haber superado estar entre un nido de los policías corruptos.

Como si el bus fuera un estadio, todo era una sola alharaca, comentaban a la vez que cómo era posible que les quitaran el poco dinero que llevaban, qué iban a comer sus hijos, cómo iban a comer ellos y de dónde sacarían para pasar Guatemala.

Cansados por la larga travesía, la falta de un lugar digno para dormir y bañarse, insistían en preguntarse: ¿Cómo es posible que nos hagan esto los mismo policías?

Mientras el bus avanzaba entre las vegetación y las escasas viviendas que se ven a la orilla de carretera, con luces tristes encendidas, el equipo de la Unidad Investigativa de EL HERALDO Plus comparte que la interrogante es válida: ¿Qué pasó con la depuración policíal?, ¿quiénes se reparten las millonarias ganancias?, ¿saben los altos mandos de estos hechos delictivos o también son parte?

Con su particular acento cubano y su voz temblorosa, porque no sabe cuántas extorsiones más tendrá que pagar, un joven hombre contó que “nos dijeron, esto es rápido, esto es un punto de control, vamos a dar 20 dólares cada uno, póngalo aquí”, mostrando una especie de recipiente.

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Todas las noches salen buses llenos de migrantes, desde Tegucigalpa hacia la frontera con Guatemala.

Esperanzados en que los dejaran avanzar, varios comenzaron a sacar el salvoconducto que les dio el Instituto Nacional de Migración (INM), pero no fue suficiente.

“El policía dijo, no importa, tienen que pagar (...) a nosotros nos llevaron solos a un lado, para quitarnos el dinero, solo para eso”.

No era el primer punto donde les pedían dinero, también sufrieron lo mismo en Choluteca, aseguró el migrante con voz agotada.

“Pero allá fue al azar, escogieron tres hombres, nos formaron a todos y escogieron a tres”, contó el hombre que iba con su esposa con rumbo a Estados Unidos, huyendo de la miseria e ilusionado con una mejor vida.

Él no fue de los tres que escogieron en Choluteca para pedirles dinero y dejarlos ir. Señaló que eran unos compañeros que venían en otro asiento, un poco más atrás del bus, que iban con dirección a la frontera con Guatemala.

El periodista se levantó y se dirigió hacia uno de los elegidos en el punto policial del sur de Honduras para conocer la historia de los migrantes afectados.

“En el de allá deee, en el pueblooo, ¿cómo se llama? -preguntó de forma abierta-”. Casi al instante contestaba una mujer: “Choluteca”.“Sí, Choluteca, allá nos pararon”, corroboró el cubano. “Nos bajaron del bus y nos dijeron: ‘Pónganse el pasaporte y el salvoconducto adelante para tirarles una foto y vamos elegir al azar a personas para hacerles preguntas”, narró el hombre un poco mayor.

“Hicieron así -señanado con el dedo índice- pam, pam, pam, tú, tú y tú, y allí estuve yo, él y él -señalando a dos compañeros- y nos llevaron para una oficina”, relató.

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En la oficina les dijeron que tenían que dar 20 dólares para que no tuvieran problemas en avanzar.

“Cuando nos metieron adentro del cuarto dice un tipo: ‘Este es un punto de control pegado a la frontera, todo el cubano que pasa por aquí tiene que dejar 20 dólares’”, afirmó.

Entonces, él reclamó que para qué era el salvoconducto, pero el policía les dijo que no importa, que tenían que dar 20 dólares y el que no tenía el dinero se quedaba.

Un equipo de EL HERALDO Plus se infiltró entre los migrantes y fue testigó como un grupo de oficiales extorsionó a varios extranjeros.

Inválido

Con el salvoconducto en la mano, “yo le dije: ‘Ven acá mi hermano, con esto que tengo en la mano me dijeron que yo entro legal a este país’. No me interesa -expresó el policía-, eso no te sirve, así mismo me lo dijo, hay que dar 20 dólares o no se van de aquí”, contó el migrante.

Por una parte, los cubanos le dan gracias a Dios porque con ellos los policías ladrones y extorsionadores son más condescendientes, solo cobrándoles 20 dólares.

“Ellos nos separan por países porque a los cubanos nos cobran menos, a los ecuatorianos los tienen acribillados, a los de adelante les cobraron cien dólares”, expresó entre la oscuridad de la noche otro cubano desde el asiento de al lado.

De acuerdo con el movimiento de las unidades de transporte, la Unidad Investigativa de EL HERALDO Plus pudo comprobar que cada noche salen alrededor de diez buses, con no menos de 50 migrantes.

Esto porque solo a los cubanos y venezolanos les cobran 20 dólares, a los ecuatorianos y colombianos les sacan 100 dólares, dejando miles de dólares que al cambiarlos en lempiras se vuelven millonarias cantidades.

Por noche se llegan a movilizar hasta 500 migrantes y la mayoría como mínimo se ven obligadas a pagar 20 dólares, algunos hasta 100, por lo que la fuerte suma traducida a lempiras ronda el medio millón.

De acuerdo con las personas que se dedican al traslado de los migrantes, por lo menos en toda la ruta se reparte a las autoridades hondureñas medio millón de lempiras por noche.

Todo esto está sucediendo a vista y paciencia del alto mando de las autoridades policiales debido a que existen denuncias en contra de los policías de esos puntos.

En la zona afirmaron a la Unidad Investigativa de EL HERALDO Plus que los policías caminan en carros de modelos recientes y en posesión de lujosos artículos que logran conseguir a costas del robo del dinero que le hacen a los migrantes.

Al bajarse del bus, el periodista infiltrado de la Unidad Investigativa de EL HERALDO Plus vio cómo algunos migrantes cenaban con churros, agua y pan, y en el mejor de los casos un plato de comida para cuatro