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Tegucigalpa, Honduras. Dados los vínculos de la Mara Salvatrucha con el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), la muerte de su jefe supremo, Nemesio Oseguera Cervantes, alias "El Mencho", podría mover el tablero criminal en Honduras, alertaron este lunes expertos en temas antidrogas.
La desaparición de "El Mencho", considerado el cabecilla de la estructura criminal más violenta del mundo, no solo implica un golpe simbólico para México, sino que augura una recomposición profunda del crimen organizado en países estratégicos como Colombia, Venezuela y, muy especialmente, Honduras.
Para el comisionado general en condición de retiro, Leandro Osorio, la extinción de una figura, por la que el gobierno de los Estados Unidos ofrecía una recompensa de 15 millones de dólares, desatará inevitablemente una "recomposición" de las redes criminales mexicanas y regionales.
Según Osorio, "El Mencho" mantenía una injerencia directa en toda América, y su ausencia podría provocar una lucha interna por el poder que posiblemente se traducirá en una nueva ola de violencia transnacional.
En el contexto hondureño, el impacto es directo y preocupante debido a la estrecha vinculación que el CJNG ha mantenido con estructuras locales. Osorio destaca que existe una conexión vital entre el cártel mexicano y la MS-13, lo que significa que cualquier cambio en la cúpula de mando en México provocará "retaliaciones" y dentro de Honduras amenaza con pugnas por el liderazgo dentro del territorio.
Esta alianza entre el CJNG y la MS-13 ha convertido a Honduras en un eslabón fundamental para el tráfico de drogas hacia el norte.
La captura en diciembre de 2015 de Alexander Mendoza, alias "El Porky", máximo líder de la MS-13 en Honduras, ya había generado movimientos en la estructura criminal, pero la caída de su principal aliado mexicano podría acelerar una fragmentación de las rutas y un aumento de las muertes violentas por el control de los "puntos" de distribución y tránsito, advirtió.
Para Osorio, el tráfico de drogas a través de Honduras no ha disminuido. El bajo número de decomisos no significa que los cárteles y sus operadores hayan dejado de utilizar el país como punto de tránsito. Lo que ocurre, sostiene, es que las autoridades enfrentan tres problemas distintos: carecen de capacidad para combatir este delito, no han fortalecido los procesos de investigación y, en algunos casos, han dejado de cumplir con sus responsabilidades.
“Considero que siempre habrá narcotráfico. Lo que pasa es que los capos van evolucionando permanentemente en su forma de operar”, concluyó. Sin embargo, el Estado se quedó atrás. "Ojalá, que, con un nuevo gobierno, nuevas estructuras puedan hacer la diferencia y puedan tomar las acciones y mejorar la investigación en todo sentido".
“La MS es una estructura criminal fuerte. Está bien potenciadas y tienen finanzas importantes y mientras no se les toque las finanzas a estas estructuras pandilleriles, brazos del crimen organizado, entonces siempre van a estar actuando, operando”, sin descartar, además, la participación de funcionarios y exfuncionarios, sostuvo.
Osorio considera que la Dirección Policial de Investigaciones y la unidad antidrogas deben realizar mayores esfuerzos de coordinación con agencias aliadas de Estados Unidos, como la Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés), para cotejar información sobre estas estructuras criminales.
En este momento, añadió, debe existir una coordinación estrecha con las agencias de inteligencia tanto de Estados Unidos como de México, a fin de anticiparse a hechos que puedan ocurrir en Honduras. Según información que ha trascendido, alias “El Porky” estaría activo en el país.
Osorio expresó que espera que las actuales autoridades estén tomando todas las acciones necesarias en materia de prevención, investigación, disuasión del delito y recolección de información, con el objetivo de adelantarse a los movimientos del crimen organizado, especialmente ante los acontecimientos registrados en México tras la muerte de “El Mencho”.
Óscar Balderas, periodista mexicano especializado en seguridad pública y crimen organizado, anticipó que en los próximos días los aliados del Cártel de Jalisco recibirán las primeras comunicaciones desde México para actuar.
"En el caso de Honduras, seguramente los jefes de plaza del Cártel Jalisco con Honduras van a recibir o estarán recibiendo en los próximos días una instrucción para que luzcan lo que son capaces. Y ahí está el gran peligro de esa sucesión, porque cada facción va a intentar convencer que son los idóneos para el cargo a través del ejercicio de la violencia extrema o del debilitamiento de las instituciones de su país", expresó.
40
países
tienen presencia del Cártel Jalisco Nueva Generación
Para Balderas, "la caída de 'El Mencho' no es un problema únicamente de México, es un problema regional. Y si me lo permites, es incluso un dilema internacional, porque quedan sueltas estructuras delictivas que son acostumbradas a recibir mucho dinero y que hoy necesitan probar qué valen ese recurso para poder seguir operando".
"Yo creo que la violencia que se ve en México usualmente llega cuatro o cinco años más tarde a Centroamérica —estimó—. Es un desfase que hemos visto cómo avanza con el tiempo".
Sin embargo, "en Honduras, en El Salvador, en estas naciones hermanas de nosotros creo que están a tiempo todavía de de prevenirse o de vacunarse contra esta violencia", advirtió.
En las dos últimas décadas, Honduras, tras la vinculación de presidentes, policías, militares, empresarios y operadores de justicia con el narcotráfico, se ganó la reputación de ser un narcoestado y de tener cielo abierto al tráfico de drogas. Sin embargo, en el país pocas veces los miembros de maras y pandillas han sido perseguidos por su presunta relación con los cárteles; incluso Estados Unidos rara vez ha solicitado su extradición por estos vínculos.
Es de público conocimiento que grupos criminales han sido utilizado a los políticos para financiar sus campañas y para intimidar a los votantes.
En 2025, Pam Bondi, fiscal general de Estados Unidos, volvió a asegurar que Honduras sirve de puente aéreo para el tráfico de drogas proveniente de Sudamérica. El narcotráfico en Honduras, lejos de disminuir, ha mostrado signos de sofisticación en los últimos años.
Honduras ha pasado de ser un simple puente a convertirse en un centro de procesamiento y cultivo de hoja de coca. Este incremento en la actividad productiva local hace que las pugnas por el control del territorio sean mucho más sangrientas que en décadas anteriores, cuando solo se disputaba el paso de cargamentos.
Los expertos consideran que en este momento es fundamental la captura de “El Porky”, debido a que su liderazgo permitió una expansión sin precedentes de la MS-13 hacia actividades de narcotráfico de alto nivel, alejándose de la simple extorsión.
Si "El Mencho" sale de la ecuación, la MS-13 podría verse obligada a renegociar sus acuerdos con otro cártel u otras facciones emergentes, lo que genera una inestabilidad que las autoridades deben saber explotar para desarticular estas redes, consideran.
En su caso, Osorio subrayó que Honduras no puede permitirse ser un espectador pasivo en esta recomposición. El país debe liderar una coordinación regional que incluya el intercambio de información en tiempo real sobre el movimiento de activos y personas vinculadas al CJNG. La muerte de un líder es el momento de mayor vulnerabilidad de un cártel, y es ahí donde la justicia debe golpear con mayor fuerza, analizó.
Desde la perspectiva técnica y global de Mike Vigil, exjefe de operaciones de la DEA, el impacto real de eliminar a una sola cabeza, como la captura y eliminación de “El Mencho”, suele ser nulo en el flujo global de drogas, dado que no se ataca la infraestructura completa.
Describió a Oseguera Cervantes como el cabecilla de uno de los más grandes carteles que existe en el mundo, superando al narcotraficante colombiano Pablo Escobar. No solo manejaba cocaína, sino también heroína, metanfetamina y fentanilo.
Además de sus operaciones vinculadas al narcotráfico, el grupo había diversificado sus actividades hacia distintos frentes, entre ellos el robo de madera, el hurto de combustible en los ductos de Pemex en México y el tráfico de migrantes, así como negocios aparentemente lícitos relacionados con la agroindustria, como el aguacate, el limón y la lima.
Según expertos en seguridad, también llegó a operar en múltiples países, lo que le permitió ampliar su presencia criminal más allá de las actividades tradicionales de extorsión.
A criterio de Vigil, que “El Mencho” haya caído abatido no significa el fin del narcotráfico en México. Utilizando una analogía médica, explicó que con frecuencia se extraen “pedacitos del cáncer”, pero el “tumor” permanece intacto.
Recordó que Estados Unidos “sacó a Maduro, a su esposa Cilia Flores; es decir, solo sacó unos pedacitos del cáncer, pero dejó el tumor intacto”. Señaló que en la estructura permanecieron figuras como Delcy Rodríguez, quien fue vicepresidenta desde 2018; Diosdado Cabello, entonces ministro del Interior y considerado el brazo derecho de Maduro; y Vladimir Padrino López, ministro de Defensa. A su juicio, lo mismo podría suceder en este caso.
El experto criticó que el enfoque de la administración de Donald Trump se ha centrado más en la corrupción política y la migración que en mermar el consumo interno, pues sin una reducción de la demanda, la muerte de un capo solo deja una vacante que será rápidamente ocupada por otro mando ambicioso.
De acuerdo con su análisis, la captura de figuras como Maduro en Venezuela no detuvo el flujo de cocaína porque la estructura operativa, liderada por Cabello y López, sigue activa. Esta misma lógica se aplica al CJNG: el cártel es una maquinaria empresarial con mandos intermedios capaces de seguir operando a pesar de la ausencia de su fundador.
Sobre la relación de CJNG con criminales hondureños, Vigil, sostuvo que es fuerte no solo con la pandilla MS-13, sino también con “El Barrio 18” y con otros grupos del crimen organizado. Incluso, "Estados Unidos ha puesto mucha atención al caso de 'El Porky', que es la cabeza de la MS en Honduras”, afirmó.
Ante la infiltración del crimen organizado en los entes operadores de justicia, recomendó conformar unidades especiales antidrogas integradas por agentes debidamente evaluados en sus antecedentes, sometidos a pruebas toxicológicas, psicológicas y de polígrafo, y posteriormente capacitados y dotados de la tecnología y los recursos necesarios para combatir el narcotráfico.
Asimismo, sugirió crear un centro de inteligencia que concentre los informes de la Policía, las Fuerzas Armadas y otras instituciones, para que especialistas analicen la información, la validen y la canalicen hacia los equipos antidrogas encargados de ejecutar las acciones operativas.
Por ahora, Honduras enfrenta un escenario incierto, entre la advertencia de Osorio sobre una posible explosión de violencia por represalias y la visión de Vigil, que subraya la resiliencia del “tumor” criminal.