La IA se manifiesta con 3 frentes de desinformación en Honduras

El análisis de 66 registros identifica imágenes creadas, videos generados y contenidos manipulados que inventan acontecimientos, simulan pruebas y atribuyen declaraciones falsas en redes sociales

  • Actualizado: 02 de octubre de 2026 a las 06:22
La IA se manifiesta con 3 frentes de desinformación en Honduras

Tegucigalpa, Honduras.- La inteligencia artificial (IA) se utiliza para desinformar en Honduras mediante imágenes que aparentan ser fotografías, videos de acontecimientos inexistentes y contenidos auténticos intervenidos para cambiar su significado.

Las modalidades comparten una ventaja para el engaño: presentan algo que el público puede ver o escuchar como si fuera un registro de la realidad.

El análisis de 66 incidentes registrados por LA PRENSA Verifica y EH Verifica permiten distinguir esas manifestaciones. Por tipo de contenido, 40 corresponden a imágenes creadas, 14 a videos creados y 12 a contenido manipulado.

Las primeras dos modalidades suman 54 registros, el 81.8%: en esta base predomina la creación de material sobre la intervención de piezas existentes.

La diferencia importa porque cambia el punto donde se introduce la falsedad. Una escena generada puede inventar lo que supuestamente ocurrió; una grabación manipulada puede conservar una situación auténtica y sustituir lo que alguien dijo.

Para comprender el engaño hay que examinar tanto el contenido como la historia que le atribuye la publicación.

Aparentar un registro

Las imágenes creadas representan el 60.6% de los registros por tipo de contenido. Es la modalidad más frecuente de la base y muestra que la desinformación con IA no depende exclusivamente de voces imitadas o videos complejos.

Una escena estática puede aparentar una prueba cuando se presenta como fotografía de un acontecimiento.

Las verificaciones sobre la masacre de Trujillo ilustran esa operación. Tras el ataque del 21 de mayo de 2026, circularon imágenes que pretendían mostrar víctimas y escenas del crimen.

LA PRENSA Verifica identificó inconsistencias en textos, uniformes y figuras humanas, junto con indicios de herramientas de detección. No eran fotografías auténticas del hecho.

En este caso, la tragedia existía, pero el material que supuestamente la documentaba había sido fabricado. La imagen podía incorporar al relato cuerpos, posiciones o actuaciones que no estaban acreditados.

Así, el engaño alteraba la representación de un acontecimiento real sin necesitar inventarlo desde el comienzo.

La imagen de supuestos rescatados tras el derrumbe del anillo periférico de Tegucigalpa respondió a una lógica semejante. La emergencia del 23 de junio y las labores de socorro eran reales; el contenido difundido no documentaba ese rescate. Vincularlo con una noticia comprobada podía facilitar que la fabricación pareciera un testimonio.

La información distingue, además, entre formato y tipo de contenido: registra 42 imágenes y 24 videos, frente a 40 imágenes creadas, 14 videos creados y 12 contenidos manipulados.

Son clasificaciones del mismo conjunto; sumarlas duplicaría el universo. Sin un cruce entre ambas, tampoco corresponde asignar los contenidos manipulados a un formato específico.

Material intervenido

Los 14 videos creados muestran otra manifestación: simular una acción mediante una secuencia. El caso de supuestos helicópteros salvadoreños atacando isla Conejo no ofrecía una imagen falsa de una batalla comprobada; inventaba el ataque.

LA PRENSA Verifica desmintió el contenido, que acumulaba más de 73,000 visualizaciones al momento del chequeo.

El movimiento agregaba una apariencia de desarrollo: aeronaves sobrevolaban el territorio, disparaban y provocaban explosiones. La publicación presentaba esa simulación como respuesta salvadoreña.

Una diferencia territorial real servía de contexto a una acción militar inexistente, haciendo que la secuencia pudiera interpretarse como evidencia de una confrontación.

Los 12 contenidos manipulados utilizan una vía distinta. En una entrevista auténtica de Nasry Asfura durante su visita a isla Conejo, un audio generado con IA le atribuía aumentar el presupuesto militar y relegar salud y educación.

La comparación con la grabación original mostró que esas declaraciones no estaban allí.

La intervención conservaba elementos reconocibles del acontecimiento, pero cambiaba el mensaje. Ese mecanismo resulta especialmente relevante para las falsificaciones de identidad conocidas como deepfakes: la presencia real de una persona puede utilizarse como soporte para atribuirle palabras o actuaciones fabricadas. Reconocer el rostro deja de ser suficiente para autenticar la declaración.

Las funciones del engaño también varían: 28 registros fueron clasificados como hechos inexistentes; 22, como falsa evidencia visual; diez, como declaraciones falsas; y seis, como alteraciones de hechos reales.

Estas categorías describen qué falsedad se construye, mientras las modalidades anteriores explican cómo se produce el material.

Gobierno reúne 15 registros, pero también aparecen deportes, violencia, emergencias y disputas territoriales. Facebook y TikTok concentran 61 de las 66 apariciones, el 92.4%; esa distribución no equivale a personas engañadas ni demuestra por sí misma mayor alcance.

El hallazgo es una desinformación con distintas formas de fabricación: puede inventar el acontecimiento, simular su documentación o cambiar una declaración auténtica.

Verificar exige establecer qué ocurrió y si el material realmente lo demuestra. Una escena convincente puede reproducir las apariencias de la realidad sin haberla registrado nunca.

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José Quezada
José Quezada

Periodista egresado de la UNAH. Se desempeña como redactor digital de El Heraldo desde 2022. Se especializa en la elaboración de noticias de última hora, Fact-checking, semblanzas, temas políticos y educativos.

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