Letalidad: 6 de cada 10 personas atropelladas mueren en Honduras

Desde 2013 hasta agosto de 2026 más de 10 mil personas fueron atropelladas, de las cuales, el 61% perdieron la vida. Adultos mayores son los más vulnerables

  • Actualizado: 06 de septiembre de 2026 a las 15:00
Letalidad: 6 de cada 10 personas atropelladas mueren en Honduras

Tegucigalpa, Honduras.- Eloísa Yamileth, de siete años, se encontraba con su hermana mayor, de 14 años, esperando el autobús tras finalizar su jornada de clases y así regresar a su hogar en el kilómetro 3 de la carretera que de Tegucigalpa conduce a Olancho. Sin embargo, lo que parecía un día rutinario se convirtió en una tragedia.

En el carril donde se encontraban las niñas había un automotor pesado estacionado, pero sin señalizaciones. Mientras ese vehículo estaba detenido, otro carro venía a exceso de velocidad y al notar que frente a él había uno estacionado, intentó rebasar por el carril contrario, pero se aproximaba un bus.

Para evitar el choque con el bus, el conductor del automóvil aceleró y retornó a su carril correspondiente, pero no maniobró, se subió a la acera e impactó contra Eloísa. El conductor se dio a la fuga y Eloísa apenas siguió con vida un par de minutos antes de morir frente a su hermana mayor.

"Fue un golpe muy, muy duro para la familia en general...el proceso de recuperación de mi hija (refiriéndose a la mayor), que había visto morir a su hermana prácticamente en sus brazos", recordó Ilce Zepeda, madre de Eloísa Yamileth.

Los accidentes de tránsito en Honduras se han convertido en la segunda causa de muerte más frecuente en los últimos años. Dentro de estos incidentes viales, figuran los atropellos, los cuales dejan centenares de fallecidos año con año.

De acuerdo a datos de la Secretaría de Seguridad analizados por EL HERALDO, en más de 12 años 10 mil personas fueron víctimas de atropello, de las cuales 6 mil perdieron la vida. En otras palabras, 6 de cada 10 personas atropelladas terminan falleciendo.

La información proporcionada el 20 de agosto mediante la solicitud de información SOL-SSSS-3241-2026 indica que entre 2013 hasta el mes mencionado, perdieron la vida 6,149 personas y otras 3,882 sobrevivieron, pero quedando con lesiones.

El año con mayor mortalidad fue 2019 con 561 muertos; ese mismo año se registró un total de 867 atropellos. Le sigue 2021 con 533 muertes y un total de 897 víctimas. En tercer lugar, se posiciona 2017 con 524 muertos y 855 atropellados.

Los únicos años con menos fallecimientos fueron 2014 (254) y 2020 (340), este último influenciado por las restricciones de movilización ante la emergencia sanitaria por la pandemia del covid-19.

Apenas en 2025 experimentó una reducción significativa de un 25% en lesionados y muertos. En ese año se reportaron 670 arrollamientos, mientras que en 2024 fueron 839.

Al hacer cálculos, en promedio anualmente se reportan 717 atropellos, y la media de fallecidos es de 439. Al hacer estimaciones, en el país una persona muere embestida cada 17 horas.

El jefe de la Sección de Investigación de Accidentes de Tránsito (SIAT), Darwin Hernández, explicó que la alta mortalidad de los peatones está relacionada con la velocidad de los vehículos. Entre mayor es la velocidad, menores se vuelven las probabilidades de supervivencia.

"Después de 30 kilómetros por hora, el impacto es como tirar una moneda al aire y por eso usted ve que el 60% muere en los atropellamientos", apuntó.

El subcomisario añadió que la situación se agrava porque "en las ciudades circulamos a una velocidad arriba de los 40 kilómetros por hora. Al tener un embestimiento con un vehículo arriba de los 40 kilómetros por hora, la probabilidad de un peatón es de un 20".

Poblaciones vulnerables

Los datos analizados reflejan que el 30% de los atropellados eran personas con edades entre 20 y 39 años, sumando 3,083 casos.

No obstante, la letalidad es mucho mayor a en personas de la tercera y cuarta edad, existiendo una mortalidad de más del 70%. De 2,494 atropellamientos, solo 703 sobrevivieron.

Los entrevistados atribuyeron que este sector poblacional tiene alta probabilidad de morir debido a que en su mayoría tienen más limitaciones físicas por su edad avanzada, muchos padecen de enfermedades de base y sus reflejos ya no son los mismos comparado a cuándo eran más jóvenes.

En cuanto al sexo de los afectados, 7,598 eran hombres (76%) y 2,378 eran mujeres (24%). De 55 víctimas no se específico su sexo.

Grandes ciudades, epicentros de atropellos

El 59% de estos accidentes se concentran en Francisco Morazán y Cortés, con 3,314 y 2,598, siendo los únicos departamentos en acumular. En el caso de Cortés, murieron 1,876 personas y en Francisco Morazán otras 1,379.

El análisis evidencia que en 250 de los 298 municipios del país se reportaron muertos y lesionados. En apenas el 16% del territorio nacional no se reportó ni un solo incidente de este tipo.

La capital Distrito Central es el principal epicentro de atropellos, contabilizándose 2,948, mientras que en San Pedro Sula 1,292. Le siguen Choloma (353), Villanueva (274) y Comayagua (241).

A raíz del accidente de su hija, ocurrido hace varios años, Ilce Zepeda se sumó a la Asociación de Familiares de Víctimas de Accidentes Viales (Apoyo Mutuo), de la cual ahora es presidenta. A lo largo de los años, ha concluido que más allá de las altas velocidades, la falta de ordenamiento y cultura vial son factores de riesgo para que ocurran atropellos, principalmente en grandes ciudades.

"Desgraciadamente, en nuestra cultura no se ha afianzado el respeto hacia el peatón ni se ha diseñado las estructuras viales para darle la correspondiente protección", declaró.

Señaló que muchas personas no utilizan los puentes ni túneles peatonales ya que son constantes las denuncias de que estas infraestructuras se convierten en focos de delincuencia y contaminación. Además, la mayoría no están construidas para que puedan transitar personas con discapacidad.

Sobre la falta de cultura vial, ejemplificó que muchas veces los peatones no usan el paso de cebra, cuyo objetivo es que los transeúntes crucen de calle y los vehículos están obligados a respetar esta señal. Lamentablemente, muchos conductores no los respetan, pues hasta se dan casos en los que atropellan a agentes de orden vial o policías municipales.

Los adultos mayores son la población más vulnerable a morir en un atropellamiento debido a sus limitantes físicas, enfermedades crónicas y reflejos perdidos.

En adición a esta problemática, el crecimiento del parque vehicular ha desembocado en que muchas aceras sean intransitables por las filas de vehículos estacionados como si fueran parqueo o que acaban siendo utilizadas para colocar ventas comerciales como el caso de las avenidas de Comayagüela. Esto orilla al peatón a prácticamente caminar en la calzada.

"Las ciudades van creciendo, pero al crecer y al estructurarse deben de pensar en todos los usuarios de la vías. Muchas veces estamos creando vías, rutas, calles, bulevares en función de vehículos, pero nos estamos olvidando totalmente del peatón", comentó.

A su vez, reprochó que los espacios de protección al peatón como hospitales y centros educativos, los usuarios de vehículos transiten a altas velocidades.

Consecuencias encadenadas

Si bien el peor de los escenarios es la muerte por un arrollamiento, haber sobrevivido, pero con lesiones, no se traduce en un panorama más alentador para el afectado y su familia.

Las lesiones pueden ser de mucha gravedad al punto de perder alguna extremidad o quedar paralítico, cambiando por completo la vida de la víctima.

También se traduce en un golpe económico por por el pago de cirugías, medicamentos, terapias, insumos y demás. Los gastos no solo quedan corto plazo, sino también a futuro al tener que depender de insumos o herramientas específicas, así como reacondicionar la vivienda.

Zepeda mencionó que estas situaciones traen consigo una carga emocional muy fuerte para el afectado y su familia. Aumenta el riesgo a que se desarrolle depresión y aparezcan intenciones de suicidio.

Relató que conoció testimonios en los que le decían "al menos usted pudo enterrar a su hija. Yo estoy muriendo a diario". Reflexionó que esa "es una frase que debe de quedar visible ante la ciudadanía, lo que sucede a la persona en condición de discapacidad".

Miles de familias hondureñas han perdido a un familiar producto de un atropellamiento, dejando un profundo dolor.

Por otro lado, Hernández subrayó que el conductor puede enfrentar cargos penales por homicidio imprudente si al chocar con un peatón lo hizo en un paso peatonal, dentro de un cruce de calle, o si a unos 15 metros el vehículo era manejado de forma temeraria. Igualmente, advirtió que si el conductor huye en lugar de atender a la víctima, puede ser acusado por el delito de omisión al deber del socorro.

Responsabilidad compartida

Hernández y Zepeda coinciden en que para reducir los atropellos no solo basta con endurecer las leyes y castigos. Enfatizan que es imperativo la infraestructura de las ciudades se diseñen en pro de los peatones y los pobladores más vulnerables, así como impulsar las campañas de educación y concientización.

Sostienen que es de suma importancia educar tanto a conductores como a peatones a que respeten las normas de tránsito. Y es que no solo los pilotos provocan accidentes, sino también los mismos caminantes por su imprudencia han llegado a causar que un motociclista o chófer de otro vehículo muera en un incidente por evitar un atropellamiento.

En ese sentido, instan a los pilotos y viandantes a tomar precauciones en la calle, evitar el consumo excesivo de sustancias y alcohol, y estar sumamente atentos al ambiente.

"Debemos de involucrarnos porque la principal acción que nosotros debemos hacer es salvar vidas. Y para salvar vidas, lo podemos hacer tomando decisiones sanas y responsables como conductores, como acompañantes y por supuesto, como peatones", resaltó Zepeda.

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Angelo Avila
Angelo Avila
Periodista

Periodista egresado de la UNAH. Con formación en periodismo digital, datos, profundidad y Fact-checking. Disfruta contar narrativas a través de infografías y visualizaciones interactivas y le apuesta a un periodismo de soluciones.