Mientras el ajuste salarial de los obreros se desplaza por la gradas, el incremento de los productos y servicios de primera necesidad sube por el ascensor.
Esta es la realidad para casi 600,000 trabajadores que devengan un sueldo de subsistencia y que de 2010 a la fecha han visto cómo el ingreso quincenal o mensual pierde su capacidad de compra por el constante incremento de los productos de primera necesidad.
EL HERALDO trató sin éxito de conocer las reacciones de los dirigentes de la Cámara de Comercio e Industrias de Tegucigalpa (CCIT), del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep) y de la Asociación Nacional de Industriales (Andi), porque estaban indispuestos o fuera del país.
Impotencia económica
El secretario general de la Central General de Trabajadores (CGT), Daniel Durón, lamentó que en los últimos cuatro años, los lempiras que reciben perdieron hasta 50% de su capacidad de compra. “Nosotros tenemos estudios realizados en base a los precios reales de los alimentos, combustibles y de la energía eléctrica, así como de las tarifas del transporte de taxi colectivo, urbano e interurbano”, expresó.
El incremento al salario mínimo vigente desde enero de 2013 fue absorbido a los pocos días por el ajuste por combustible que aplicó la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE) a las tarifas, el alza al precio de la comida, el pasaje del transporte urbano y las medicinas, entre otros productos importados. Los constantes incrementos a los combustible han sido transferidos al consumidor por intermediarios -coyotes- de productos agrícolas y agropecuarios.
Para el coordinador del Foro Social de la Deuda Externa de Honduras (Fosdeh), Mauricio Díaz, de 2010 a enero de 2013 se reporta un 40% de pérdida del poder de compra. Además, a partir de las cifras brindadas por el INE a mayo 2012, el 65.6% de las personas que reciben un salario en Honduras ganan menos de un salario mínimo y en el sector informal este porcentaje se eleva a 83.2%.
Cabe hacer notar que las brechas entre lo que reciben salario mínimo y los que devengan salario por debajo del mínimo se ha ampliado, ya que en el 2001 los indicadores fueron de 36% y 55.9%, respectivamente.
Díaz expresó que al revisar el índice de Precios al Consumidor (IPC) no existe ninguna duda que lo relacionado a la canasta básica real de la población tiene un incremento mayor al poderado en la metodología que el Banco Central de Honduras (BCH) usa al incluir 282 productos y servicios.
“Aunque tengan pesos diferentes para su cálculo, en la lista de los referidos 282 productos y servicios de la canasta de consumo, en esta lista se encuentran las joyas, el Internet, los frijoles y el maíz. Se trata de una canasta básica muy variada que está focalizada a una clase media alta y de clase alta”, indicó.
En cambio, opinó que la canasta básica de las personas que reciben hasta un salario mínimo debe contener otros productos. Además se aprecia el incremento en el transporte y lo vinculado con el tema de seguridad ciudadana.
Díaz expresó que sin lugar a dudas el costo de una canasta básica este año será más alto. Influye, además, la devaluación del lempira frente al dólar en el encarecimiento de los productos importados. “Vamos por 20.55 lempiras por un dólar y es posible que a finales de este año sea de 21 lempiras o más”, proyectó.
Para el investigador y docente de la Universidad Tecnológica (Unitec), Hugo Noé Pino, el papel fundamental que desempeña el Banco Central es la consideración de la meta de inflación y por eso se establece que la política monetaria del país se determina en las metas inflacionarias.
Salario justo
El secretario general de la Central Unitaria de Trabajadores de Honduras (CUTH), José Luis Baquedano, fue del parecer que 10,000 lempiras debería ser un salario mínimo decoroso para que los obreros cubran sus necesidades de bienes y servicios.
“Antes vivíamos de consumir puros huevos porque eran baratos, sin embargo, ahora un huevo se vende a 3.50 lempiras en las pulperías. Además, cada día es más caro consumir un plato de espaguetis por el encarecimiento de los ingredientes”, dijo. El pueblo, continuó, cada día está más alejado de tener seguridad alimentaria, y se limita a consumir arroz, frijoles y tortilla. Por otra parte, las empresas violentan las leyes laborales porque incumplen con el pago del sueldo de subsistencia.
La Secretaría del Trabajo reporta un incumplimiento en el pago al salario mínimo en el ámbito nacional de 59% en 2009 y 55% en 2010, existe una tendencia similar para 2011 y 2012. En el sector público, comentó Baquedano, es lamentable que el gobierno “congeló” los incrementos salariales y de esta manera, también, se redujo la capacidad de compra de los trabajadores.
“Vemos que el precio del transporte urbano era de tres lempiras y en la actualidad tiene una tarifa de 13 lempiras”, señaló. Además, con el salario mínimo vigente es difícil cubrir el 50% de una canasta básica de alimentos. Lamentó que ciertos empresarios inescrupulosos elevan el precio de los productos de primera necesidad debido al encarecimiento de los carburantes, sin embargo, no transfieren los descuentos cuando se reducen los energéticos.
Los indicadores
El costo de vida medido a través del IPC representa los gastos necesarios para mantener un nivel de vida. Este concepto significa el valor de los bienes y servicios dentro de una canasta que una familia necesita.
Mediante ese indicador se mide en términos de incremento el precio de los productos que conforman la canasta de consumo, que según el BCH, se agrupan en alimentos, vestuario, calzado, muebles, salud, comunicación, recreación, educación, hotelería y cuidado personal, que los hogares consumen para obtener determinado nivel de satisfacción.
Al igual que el resto de los países centroamericanos, se usa la fórmula de Laspeyres, la que indica las variaciones porcentuales de incrementos o modificaciones en el costo de los hogares, de los productos, bienes o servicios antes mencionados que adquiere la población, a fin de lograr determinado nivel de bienestar, medida en función del consumo de dichos bienes.
Este indicador también mide el grado de inflación, que es manejado por el BCH y es de vital importancia, porque puede ser usado como indicador para ajustar algunas variables macroeconómicas, incluyendo el PIB, factor de ajuste de remuneraciones laborales y del tipo de cambio, así como el indicador de negociaciones colectivas entre trabajadores y patronos; donde radica su vital importancia debido a que este índice afecta el poder adquisitivo de la moneda.