Tegucigalpa, Honduras.- El Tipo de Cambio de Referencia (TCR) del lempira en relación al dólar estadounidense alcanzó una devaluación de 2% en la subasta de divisas del Banco Central de Honduras (BCH).
Del 2 de enero al 13 de octubre de 2026, el tipo de cambio se depreció de 26.3737 a 26.9020 lempiras por dólar, equivalente a 52.83 centavos. El TCR es el equivalente al precio de compra del dólar, o sea la cantidad de lempiras que reciben los receptores de dólares en el país.
El deslizamiento acumulado del Tipo de Cambio de Referencia es menor este año en comparación con 2025, ya que en el periodo analizado la devaluación fue de 3.11% al pasar de 25.3800 a 26.1695 lempiras por dólar, que significó 78.95 centavos más.
Roberto Lagos, presidente del Banco Central de Honduras, dijo que entre sus logros durante su gestión destacan la reducción del ritmo de la devaluación de la moneda nacional y mayor acceso a dólares en la subasta.
En 2025, el TCR se depreció de 25.3800 a 26.3737 lempiras por dólar, equivalente a 99.37 centavos en valores nominales y 3.91 puntos porcentuales. La Encuesta de Expectativas de Analistas Macroeconómicos (EEAM) de septiembre de 2026 publicada por el BCH indica que la depreciación de la moneda nacional será de 2.65% este año, que significan 69.89 centavos.
El menor ritmo de devaluación del tipo de cambio ha estado acompañado de una mayor adjudicación de divisas a los demandantes de dólares. Un reporte del Sistema Electrónico de Negociación de Divisas (Sendi) del Banco Central revela que del 2 de enero al 12 de octubre de 2026 la demanda de dólares ascendió a $17,569.7 millones, adjudicándose $17,026.6 millones, equivalente al 96.90%.
En 2025, la demanda de dólares aceptada por el BCH en la subasta de divisas ascendió a 23,023.1 millones de dólares, con una adjudicación de $18,856.4 millones a los agentes económicos y público en general, que significó el 81.90%.
Según el Fondo Monetario Internacional (FMI), el desempeño del sistema de subasta de divisas del ha mejorado gracias a los favorables ingresos de divisas en el contexto de elevados flujos de remesas y altos precios del café, así como por la orientación monetaria más restrictiva previamente adoptada (por el BCH) y por la reanudación del deslizamiento cambiario.