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Reinaldo Clavasquín: 'Quiero gente que sienta al Motagua las 24 horas”

Sabrosa charla con el cerebro de este nuevo Azul, el equipo obligado a detener la furia del Olimpia; Clavas quiere que este Azul reviva la gloria del 98...

Motagua
Motagua
31.12.2012

Su vida dio un giro de 180 grados cuando la dirigencia de Motagua le encomendó lo más sagrado, la dirección técnica del Mimado que rompe corazones; Reinaldo Clavasquín pasó de su discreta función como auxiliar técnico a ser el centro de atención y el más solicitado del plantel motagüense.

En una amena conversación con Zona Deportiva, Clavas mostró lo mucho que ha aprendido en el banquillo, donde ha permanecido guardando conocimientos de los diferentes entrenadores a los que ha asistido en estos seis años.

Bienvenido a EL HERALDO, profe, cuéntenos cuáles son sus expectativas para 2013. Gracias. Bueno, acá no hay más que desear ser protagonistas, ya que este torneo nos jugamos el prestigio; esperamos competir en lo más alto y pretendemos mantener una estabilidad futbolística, sin importar rival ni cancha.

¿Cuánto tiempo más durará ese juego agresivo de Motagua que le vimos desde que usted asumió? Esperamos que continúe por mucho tiempo. Hay que mantener la identidad del equipo y deseo que esta generación marque una historia en el club.

El Motagua que usted dirige tiene un saborcito a Primi Maradiaga. ¿Usted lo siente así? Se asemeja. No nos podemos comparar, pero se parece al Motagua del 98, porque yo jugué el fútbol de Maradiaga. A la gente le gusta el espectáculo, pero siempre buscando el resultado. Nuestra línea es el buen trato de pelota, buscar el marco contrario y saberse defender con y sin balón.

¿Está este plantel para ser campeón? Este equipo ya me conoce y sabe lo que quiero. Tengo seis años de estar en Motagua y he dirigido al 60 por ciento de este equipo en Segunda y reserva. Sé que ellos lo pueden lograr.

A algunos jugadores les ha pesado la camisa. Usted quiere retomar el amor por la camisa, ¿no? Sí, pero se han recuperado varios en ese sentido. Las experiencias que tuve como jugador me han ayudado a guiar a mis jugadores. Quiero gente que sienta al club las 24 horas.

¿Está su Motagua para evitar el “tetra” de Olimpia? Para eso y para muchas cosas más. Estamos hablando de frenar al Olimpia, algo que ya hicimos una vez que iba a ser tetra y lo impedimos en San Pedro. Les hemos ganado finales, pero tampoco es que somos invencibles contra ellos. Con nuestras capacidades, el mínimo debe ser estar en la gran final; el máximo, ganar el título.

¿Qué le copearía Motagua a Olimpia, según usted? Muchas cosas, desde sus dirigentes, jugadores, cuerpo técnico y afición. Aunque uno no tenga ninguna simpatía por ese club, hay que reconocer lo que son; mantienen un plantel que juega juntos desde hace años e imagínense que solo ha sufrido la salida de Boniek e igual salió tricampeón. En Motagua pasaba lo contrario: salían cinco, venían seis. Por eso yo preferí mantener mi base.

Tiene pendiente la misión de ganar un clásico, ¿no? Sí, aunque no me enloquece, todo va a llegar en su momento. A nadie le gusta perder esos partidos, eso sí está claro.

¿A qué jugador de Olimpia le gustaría tener? A ninguno, porque los que tenemos no son menos ni más que los de ellos. Acá todos tienen condiciones, solo hay que trabajar mucho y seguir buscando éxitos. Motagua tiene mucha calidad en su plantel, solo hay que exigirle al máximo.

A propósito, se cayó lo de Ramiro Bruschi. ¿Ahora quién viene a Motagua? Francisco Soáres de Souza (exdelantero brasileño del Ciclón) nos recomendó un centrodelantero con las características que deseamos. Está entre este jugador y el uruguayo Elías Figueroa. En cuanto a lo de Dani Turcios lo damos por descartado y, además, buscamos un defensa central.

Hablando de todo un poco, ¿cree que el fútbol internacional ha venido a alejar a los espectadores? A la gente nadie la va a engañar. En los últimos partidos de Motagua se mejoró la asistencia porque se mejoró el espectáculo. Al público hay que venderle un buen producto, aunque con eso no digo que todos los clubes deberían jugar abiertos. Sin embargo en España ningún equipo se cierra, por eso hay grandes juegos.

¿Y si un equipo se le abre a Motagua se puede ir goleado, como le ocurrió a Marathón? También puede pasar lo contrario, todo depende de lo que hagamos con la pelota. Si tenemos criterio y estamos concentrados podemos golear, pero si perdemos la cabeza, como ocurrió en cinco minutos contra Real España en Tegus, nos podemos complicar.

Ya para ir finalizando, Clavas, siempre lo recordamos como un tipo muy callado como futbolista. ¿Cómo es pararse frente a 32 jugadores con personalidades diferentes y dirigirlos? Sigo siendo de pocas palabras. Hablo y enseño en la cancha, ahí me transformo en otro ser. Pasé cuatro años capacitándome y aprendiendo de los técnicos que asistí. No grito ni insulto, pero cuando tengo que decir algo lo digo directo.

¿Cómo llegó a ser asistente técnico de Motagua? Yo estaba en Platense, le pedí a Raúl Sambulá que me dejara ser su auxiliar y ahí estaba sin ganar un peso. En eso me fue a buscar el conductor de Eddy Atala y me trajo a Tegus para unirme al cuerpo técnico del Primi. La dirigencia me ayudó a capacitarme y años después dirigí mis primeros partidos.

¿Con qué técnico internacional se identifica? Me identifico con los entrenadores que llevan mucho tiempo dirigiendo en diferentes clubes, por ejemplo Sir Alex Ferguson. Algo hace para que esté tanto tiempo en Manchester United, ganando 48 títulos...

¿Cuánto amor le tiene a Motagua? Es infinito. No tengo palabras para explicarlo. Tanto tiempo esperé que me sacaran de Platense y llegar al Ciclón fue grandioso, me cambió la vida. Les tengo mucho aprecio al Primi y a Eddy, quienes me ayudaron a tener una mejor calidad de vida.

¿Eddy le dio algún premio por el gol de la final ante Olimpia? Los premios uno se los gana y el mejor premio que tuve es estar aquí, siendo el entrenador del Motagua.

¿Se imagina fuera de Motagua? Nadie es eterno en un puesto y debo estar preparado para mi salida. Pero siempre seré un agradecido en el fútbol, porque el resentimiento hace mucho daño...

“El Motagua del 98 tenía más indios que caciques”

Para las nuevas generaciones, el Motagua de 1998 ha sido el mejor de los últimos años. El conjunto que capitaneaba Clavasquín se coronó campeón en un momento que marcó las vidas de todos en el plantel.

“Nosotros cumplimos a cabalidad la responsabilidad de llevar la camisa Azul. Teníamos una competencia interna por ser mejores y nunca fuimos grandes amigos, pero sí grandes compañeros. Con eso no quiero decir que éramos enemigos”, explicó Reinaldo. El Primitivo era la cabeza pensante de ese Ciclón Azul que se impuso a Olimpia en la histórica final de 1998.

“Primi nos pedía que dejáramos una huella y nosotros entendimos muy bien esas palabras. En aquella generación todos éramos indios y no había tantos caciques y, aunque los tiempos han cambiado y el fútbol es distinto hoy en día, nunca se me olvidarán las palabras del Primi cuando nos decía que fuéramos agresivos. Eso mismo pido hoy”.

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