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No diga Barcelona... diga papá

Otra vez cayó Real Madrid en el Santiago Bernabéu, que quedó en silencio.

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09.12.2011

El Barça dejó sin argumentos al que llegó favorito a este partido. Fue un golpe de autoridad en toda regla. El liderato, con empate a puntos, vuelve a ser culé. Aunque -eso sí- los blaugranas tienen un partido más. La superioridad del Barcelona fue inapelable.

El equipo azulgrana no le perdió la cara al partido ni siquiera tras verse con el marcador en contra cuando apenas acababa de sacar de centro. Las cosas no pudieron empezar peor para los de Guardiola, porque a los 25 segundos Benzema ya había marcado el 1-0. El gol más rápido de la historia de los clásicos. Fue una jugada desgraciada y llena de infortunio. Valdés, despistado, cedió mal el balón con el pie a Abidal, y Di María interceptó su pase.

El argentino se fue hacia el centro, disparó desde la frontal y el rechace en falso de Busquets llegó a Benzema. El francés, solo ante Valdés, aprovechó el regalo.

Fin a 15 victorias blancas seguidas...

Ni en sus mejores sueños podía imaginar José Mourinho un inicio así. En un visto y no visto, su equipo ya iba ganando. Pero el Barça no perdió la fe. Los catalanes se levantaron como si nada hubiera pasado, ante un rival que llevaba 15 victorias consecutivas. Lo que para cualquier otro mortal hubiera sido un golpe irrecuperable, para el Barça fue un accidente.

Los de Guardiola no se arrugaron ante la asfixiante presión de los de José Mourinho. El Barça dominaba, pero cada pérdida de balón en la media era un sufrimiento. El Madrid tiene el mejor contragolpe del mundo, y Cristiano Ronaldo, Di María y Benzema -Higuaín se quedó en el banquillo- eran una amenaza constante.

Alexis, gigante

A los 22, el Barça tenía el control del juego. Y obtuvo la recompensa a su tesón a la media hora. Alexis Sánchez, titular de inicio en lugar de Villa, marcó el 1-1 al culminar una jugada de Messi. Leo se fue de todos en la media y, al llegar a los tres cuartos del campo, asistió para el chileno. El Niño Maravilla disparó de primera desde la media luna y marcó de chut raso y ajustadísimo al poste (a los 30 minutos).

El tanto hacía justicia a lo que estaba sucediendo. El Barça demostró una vez más que su fútbol está varios escalones por encima del de los blancos.

El vaivén de patadas -tal vez no tan exagerado como otras veces- empezó pasada la media hora, con Pepe como protagonista y Alexis como víctima. El chileno recibió dos durísimas entradas suyas en el 36 y en el 41. No vio ni amarilla. Y quien sí la vio fue, paradógicamente, Messi... por protestar la primera de ellas.

Iniesta estuvo inmenso en su mejor partido como culé. Como también lo estuvo Puyol con su bravura en defensa. Y Valdés, enmendando su error inicial al detener una falta de Cristiano en el 50.

El Madrid se mostraba impotente -entradones de Lass a Busquets, en el 51, y luego a Iniesta en el 61-. Y sus argumentos se iban desvaneciendo. Todo lo contrario el Barça que, de la mano de un Iniesta magistral, se crecía a pasos agigantados.

Xavi y Cesc marcan

Así, en el 52, llegó el 1-2. Xavi disparó desde fuera del área después de un mal rechace defensivo. El esférico rebotó en la pierna de Marcelo y, tras tocar el poste, entró llorando a la red.

El Madrid no se lo podía creer. De tener la liga casi en el bolsillo, pasaba a ir a remolque de los mejores del mundo. Y aún tuvo que sufrir. Porque el Barça le sometió a un auténtico suplicio en la última media hora. Alexis (61) y Messi, de falta (64), acariciaron el tercero. Claro que Cristiano, siempre peligroso, también tuvo su opción, al cabecear rozando el poste un centro de Xabi Alonso. El 1-3 era cuestión de tiempo y llegó en el 65. Alves culminó una contra con un centro milimétrico desde el lateral del área. Y Cesc, entrando como un coloso, cabeceó en boca de gol.

El Barça tenía ya los tres puntos en el bolsillo. El baño en la recta final fue de los que hacen época. Excepción hecha de la final de Copa del Rey, el Madrid de Mourinho sigue sin poder con el Barça en los cara a cara. Barcelona continúa con el rótulo de papá y la liga vuelve a estar abierta.