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Olimpia pierde 0-1 ante Marathón en el Olímpico de San Pedro Sula

A los 30 minutos el equipo verdolaga abrió los cartones mediante Mario Martínez. Melissa Borjas Pastrana dirige el juego
18.11.2021

CORTÉS, HONDURAS.- Inofensivo el León, el Monstruo escupió fuego en su casa y derrotó 1-0 al cuadro de Pedro Troglio en la ida de la repesca, llave que se definirá el próximo domingo en el Nacional.

En una serie en la que ya no vale lo que se hizo en las dos vueltas (Olimpia fue tercero y Marathón, sexto), el Albo está obligado a ganar por más de un gol; en caso de vencer por la mínima el clasificado se decidirá en definición por penales.

Un solo equipo...

Recompuestas las piezas en la mitad del campo, el Marathón del Tato García empezó a controlar “su” partido cuando se activó Cristhian Cálix, finalmente el cerebro del gol que le movió la estantería al Blanco.

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Nadie lo pudo imaginar en los segundos previos pero la del minuto 28 fue una jugada que se cocinó en el laboratorio y que se comió en bandeja de oro cuando Cálix engañó a los olimpistas y propició una diagonal a la que solo podía llegar Mario Martínez, el Súper Mario que la prendió de zurda, imposible para Alex Güity, que había reemplazado a Edrick Menjívar minutos antes.

Olimpia no existía en la resbalosa cancha del Olímpico y Marathón vivía a gusto, aunque le entregaba gran parte del campo al rival con la salida en el entretiempo de Mario Martínez (según la transmisión de televisión, por precaución). En su lugar entró Reinieri Mayorquín, un viejo zorro en estas lides.

Pero Marathón no contaba con tener un aliado sorpresivo: la desidia de Olimpia, que apenas respondía al 46 con un derechazo de Jerry Bengtson que casi se mete a la portería de Denovan Torres.

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Ni el Iceman ni Eddie Hernández, mucho menos Jorge Benguché, Olimpia carece de gol y definitivamente de ideas. Porque cuando el clásico nacional se va a las piñas (aquella bronca que se derivó por un encontronazo entre Carlos Pineda y un rival), el fútbol se da cuenta que los cerebros se fueron de día libre. Jorge Álvarez no estuvo claro y en el complemento Edwin Rodríguez solamente entró a pelear. A la desesperada, el León se fue con más ganas que fútbol y en el último minuto de los descuentos tuvo “su” chance en los pies de Jerry Bengtson pero el delantero mundialista no estaba en su noche.

“Hicimos los méritos para no perderlo”, fue la declaración final de Pedro Troglio, el entrenador olimpista que sigue confiando en un equipo que perdió la confianza después del “dollarazo” en Surinam y que ahora deberá remar contra la corriente y alistarse a picar con pico y piocha el muro verde que se encontrará en el Nacional.