Mientras el capitán Merengue se debatía en el primer round de la final en el Olímpico, en la capital su familia sufría y le enviaba buenas vibras para que él comenzara a estructurar el camino hacia el levantamiento de su segunda copa.
Allí, en la pollera Bellavista de Comayagüela, donde por tradición se reúnen familiares y amigos de Boniek, esta vez, su hermano Samir se encontraba en el dilema de no saber a quién apoyar en la final. Y claro, tenía sobradas razones, ya que si bien en el lado Merengue estaba óscar, en el bando Verdolaga, también estaba su otro hermano, Yobani ávila.
“No, alero, no le voy a nadie, que gane cualquiera de los dos”, nos dijo Samir. Sin embargo, salvo el necaxista, los demás amigos y familiares solo tenían un grito unánime en su boca: “Vamos, Boniek, vamos negro”.
Comienzan los nervios
Y, con el pitazo de Armando Castro en el norte, iniciaban los nervios de todos los García y personas cercanas, que, como ya es una costumbre, se habían convocado para apoyar a su orgullo: óscar Boniek García.
Los gestos de concentración denotaban la incertidumbre, con la que vivían el partido. Sin duda, el nerviosismo no podía estar ausente en todos los invitados, quienes han echo, de este lugar, su sede familiar. Y, en el epílogo del primer tiempo, el partido encontraba a Yobani y Boniek, ante lo que Samir exclamaba entre carcajadas: “se están dando duro esos dos negros”.
Así, con el dilema del empate a cero, llegaba el final de la primera parte, por lo que era tiempo de separarse del televisor para relajarse un poco, al tiempo que hacían una llamada a sus primos Joel y Darwin, quienes habían prometido que llegarían a ver la segunda mitad.
Luego del reinicio del encuentro, arribaban los primos para sumarse al grupo, que se levantaba con cada jugada en la que aparecían el orgullo del barrio Perpetuo Socorro.
Ante el avance del reloj y la igualdad sin goles, la desesperación incrementaba en el sede de los García, que veían cómo Boniek intentaba comandar los ataques del Viejo León. “Tosello está guardando el empate, por qué no mete a Bruschi”, cuestionaba Salomón, uno de los amigos de la familia, quien mostraba elocuentes gestos de angustia.
Esperan que Boniek levante la segunda... Un remate potente al tubo de Berríos, sacudía el corazón de los presentes, y provocaba que más de alguno se llevara las manos al rostro, como una clara señal de “ufff, nos salvamos”.
De esa forma transcurrían los minutos, hasta que el central decidía ponerle fin al sufrimiento de los García, quienes aguardan con muchas esperanzas, para que en el Nacional, Boniek levante su segunda copa como capitán de los Merengues.
Ese deseo, Joel lo resumió en un corto mensaje para su primo: “que le eche ganas el domingo, porque si Dios quiere, va a levantar su segundo título con Olimpia”.