legría, emoción, pasión y adrenalina fueron algunas de las muchas sensaciones que experimentaron ayer los reyes de la casa en la Primera Vuelta Ciclística Infantil que organizó EL HERALDO.
El pedaleo incesante de los pequeñines en el preámbulo de la carrera evidenció que ellos llegaban decididos a darlo todo en esta competencia, que fue organizada para que disfrutaran y demostraran sus dotes en el deporte del pedal y el manubrio.
La fiesta fue total: los padres alentaban desde afuera a sus pequeños y ellos dejaban hasta la última gota de sudor sobre el caliente pavimento, que, por supuesto, le provocó raspones a más de alguno.
Al final, solo unos privilegiados salieron premiados por su posición en la competencia y con las múltiples rifas, pero al final todos se fueron con su medalla, con la satisfacción de haberse esforzado al máximo; y los patrocinadores, felices de ser parte de esta gran fiesta.