Con apenas siete años de edad, Manuel Isaías Pineda está listo para representar el papel más importante de su vida: Jesús y su camino al Calvario.
El pequeño alumno de segundo grado, rostro inocente, piel canela y expresivos ojos oscuros, manifestó con toda convicción, cuando se le interrogó por el personaje de El Nazareno: “Me gusta mi papel, porque me recuerda lo que padeció mi Señor Jesucristo al ser crucificado”.
Vestido con una túnica blanca, manto rojo, sandalias, la corona de espinas ceñida en su frente, la cruz sobre su hombro, en actitud sumisa, escuchaba la orden del centurión: ¡Vamos, camina!, al tiempo que recibía latigazos en su espalda.
Devoción infantil
En los niños también renace el fervor y la devoción de la Semana Mayor y se unen para revivir a través de la actuación, los misterios de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo.
El cuadro dramático infantil de la parroquia El Calvario, de Comayagüela, bajo la dirección de Víctor Manuel Hernández, recreará hoy Miércoles Santo las escenas el Vía Crucis.
30 menores entre los cuatro y 12 años dramatizan cada una de las estaciones de la vía dolorosa, con el propósito de llevar a la feligresía el mensaje evangelizador de que Dios envió a su hijo para salvar a la humanidad.
“Hace ya diez años que la Parroquia El Calvario presenta el Vía Crucis en vivo, con la participación de los niños, es una experiencia extraordinaria porque a través de ellos se logra evangelizar”, manifestó Hernández.
En la carita de los niños se denota la alegría y la emoción por participar.
Cada uno de ellos hace esfuerzos y da lo mejor de sí al momento de interpretar su personaje.
“Yo creo que así como la Verónica limpió el rostro de Jesús, nosotros también debemos limpiar nuestro corazón para ser mejores”, manifestó Milagros Espinoza, quien tendrá su participación en la Sexta Estación, cuando le limpie el rostro al Divino Maestro. Esta es una muestra de fe, donde los niños serán los protagonistas.