La educación vuelve a abrir caminos de esperanza para la juventud hondureña con la novena edición del Programa de Becas Fundación Nasser–UNITEC, una iniciativa que alcanza un hito histórico al sumar 900 estudiantes beneficiados desde su creación. Cada beca representa una historia de esfuerzo, talento y compromiso, y confirma que invertir en educación es apostar por un futuro más justo y próspero para Honduras.
En esta nueva entrega, 100 jóvenes de distintas regiones y contextos sociales se integran a la comunidad académica de UNITEC y CEUTEC. En UNITEC, 69 estudiantes accedieron a una beca por su alto rendimiento académico, así como por su destacada participación en el deporte y las artes, reflejando una visión integral del talento juvenil y un firme compromiso con la equidad y la inclusión.
El programa también destaca por su impacto en la reducción de brechas de género. En UNITEC, 37 mujeres forman parte de este grupo de beneficiarios, incluyendo 10 que optaron por carreras de ingeniería, rompiendo estereotipos y demostrando que la vocación y la capacidad no tienen límites. Este enfoque refuerza el mensaje de que la educación superior es un espacio de oportunidades para todos.
Por su parte, CEUTEC otorgó 29 becas de excelencia académica, de las cuales 23 fueron asignadas a mujeres. Cinco de ellas eligieron carreras de ingeniería, reafirmando el impacto positivo del programa en la promoción de la equidad y en la formación de profesionales que contribuirán al desarrollo del país desde diversas áreas del conocimiento.
Las becas se concentran principalmente en carreras de ingeniería, ciencias administrativas, salud, arquitectura y diseño, áreas estratégicas para el crecimiento económico y social de Honduras. Esta diversidad académica refleja tanto los intereses de la juventud como su potencial para aportar soluciones innovadoras a los desafíos nacionales.
Con esta novena edición, la alianza entre Fundación Nasser y UNITEC consolida su compromiso de largo plazo con la educación superior como herramienta de transformación. Más allá de formar profesionales, el programa dignifica vidas, fortalece comunidades y siembra oportunidades reales, reafirmando que el conocimiento es la base para construir un país con mayor equidad, desarrollo y esperanza.