El Mercado San Miguel se suma a la celebración de los 448 años de Tegucigalpa con una tradición que se mantiene viva desde hace varias décadas: la veneración a su santo, una actividad en la que participan comerciantes, familias y capitalinos que llegan hasta el lugar para expresar su fe.Durante la jornada, los capitalinos también realizan sus ofrendas y muestras de devoción, como parte de una tradición que ha pasado de generación en generación. Para los vendedores y vecinos del sector, esta celebración representa una oportunidad para mantener vivo uno de los elementos religiosos y culturales que forman parte de la historia del tradicional mercado.