Al adquirir un vehículo nuevo o con poco kilometraje, nunca pasa por nuestras mente que unos años más tarde nuestra unidad pueda llegar a tener mal funcionamiento, pese al mantenimiento periódico que se le dé.
Y uno de estos principales problemas es sin duda la molesta vibración del timón.
En las curvas, incluso en una vía derecha el temblor en el volante aparece y desaparece; y pensando en solucionar el problema ha cambiado los neumáticos, las pastillas y disco de freno, y no hay forma de eliminar las molestas vibraciones.
Posibles causas
Fallas en el motor: este elemento podría ser el causante de los temblores claramente perceptibles ¿el motivo? el propulsor podría no estar recibiendo suficiente aire, gasolina o las bujías presentan alguna avería.
Entre los síntomas que indican si este comportamiento se debe al motor están: vibraciones durante la aceleración, movimiento durante un rango específico de velocidad, caso contrario buen funcionamiento al encender y al andar pero tiempo después comienza a moverse.
Estas señales son indicadores de que necesita renovar las bujías. Pero si estas están bien, puede ser que los cables de las mismas no estén conectados adecuadamente o tengan algún defecto, por lo que deben ser reemplazados.
Por otro lado, un filtro de aire sucio o de gasolina obstruido pueden privar al motor de oxígeno y gasolina, respectivamente. Es por ello que es necesario cambiarlos en el intérvalo que marca el fabricante.
Neumáticos inestables: aunque tengan un desgaste homogéneo, la presión idónea y el equilibrio correcto, se recomienda una segunda revisión ya que son los candidatos a producir vibraciones a una velocidad muy determinada.
En el caso de los rines, tiene mucho juego, debido a que los birlos no lo están sujetando debidamente al eje motriz y se necesita apretarlos, pero por otra parte quizá estén dañados, por lo que las piezas ya no soportan la presión a la que son sometidos. Otra causa puede ser que las rótulas de dirección, si están muy desgastadas, ocasionan que el rin se vinculen a altas velocidades.
Dirección, suspensión así como los amortiguadores defectuosos puede ser causantes del problema y, si no se han cambiado nunca, a los casi 100,000 kilómetros recorridos hacen que sea más que probable que por ahí vayan los tiros una vez descartadas los elementos anteriores.