Todas las personas mantienen una relación estrecha con los médicos que atienden a su familia, pero esta relación necesita ciertos consejos para no caer en la imprudencia e insistencia. Por ello, Superguía Salud consultó con el ginecólogo Mario Waimin para que revele esos secretos de una buena relación médico-paciente
1. EL MÉDICO NO ES MAGO. Los resultados positivos, o sea, su alivio o curación, dependerán básicamente de usted mismo, de su autocuidado, de su voluntad para asumir estilos de vida saludables o de su propia capacidad para aprender a vivir con una enfermedad crónica. El médico no es 'vidente', no trabaja con una 'bola de cristal' ni tratará de curarlo por 'arte de magia'. Por otro lado, el médico no 'acierta' ni le 'atina', tampoco 'adivina'.
2. EL MÉDICO ORGANIZA SU TRABAJO. El médico precisa planear y organizar su trabajo y tener las condiciones necesarias para realizarlo exitosamente. Espere con paciencia el día y la hora de su cita, no insista en que le atienda en el momento que a usted más le convenga, y menos si ese momento es ¡ahora mismo! No existe una 'consultita', un 'chequeíto', o una 'revisadita rápida', pues todos sabemos que la calidad necesita tiempo y condiciones. Un pasillo del hospital, un transporte público, o la calle no son sitios adecuados para consultarle.
3. EL MÉDICO REQUIERE COMUNICARSE. Cuando el médico esté explicándole un tratamiento o dándole alguna recomendación, no lo bombardee con miles de preguntas. Por favor, escuche con atención primero y pregunte después. No tenga miedo ni pena de preguntar, cerciórese de haber entendido lo que él le ha dicho, nunca dé por sentado que usted 'ya se sabe eso'. Sea claro y preciso, pero no omita cosas que usted crea irrelevantes, dígaselo todo y él médico decidirá qué asunto es importante y cuál no. Nunca asuma que un síntoma es 'de otra especialidad', comuníqueselo al médico que ahora tiene delante. No se mienta a usted mismo: ¡no le mienta al médico!
4. EL MÉDICO ES INOCENTE HASTA QUE SE DEMUESTRE LO CONTRARIO. El médico no inventa problemas, ni enfermedades, ni tiene 'asociación comercial' con los virus, bacterias, parásitos o infartos. No lo culpe por lo que le pasa. El médico necesita de su confianza, colaboración y buena voluntad. No pretende enriquecerse a su costa ni aprovecharse de usted. Si de antemano sospecha malas intenciones en un médico, ¡busque otro!
5. EL MÉDICO DESCANSA. Puede parecerle hasta mentira, pero el médico necesita dormir como cualquier otra persona. Solo toque a su puerta o llame a su teléfono en caso de real emergencia. Si no es así, vaya o llame a su consultorio u hospital en los horarios de trabajo.
6. EL MÉDICO SE EQUIVOCA. Sí, como todo ser humano, el médico puede equivocarse. Si un médico le dice a usted que nunca ha cometido un error ¡aléjese de inmediato! Él es, además, un mentiroso. Pero si bien usted tiene derecho a consultar a otro médico buscando una segunda opinión, le advertimos que la multiplicación de facultativos no garantiza el éxito. Recuerde el proverbio que dice 'un médico cura, dos enredan y tres matan'. Hablarle al médico mientras está escribiendo no hace que trabaje más rápido, y sí que se equivoque más. También ocultarle información, presionarle, irritarle, así como solicitar su atención en el lugar y momento inoportunos aumentan el margen de error. El médico necesita en ocasiones tiempo para pensar y estudiar su caso o discutirlo con sus colegas.
7. EL MÉDICO ES EL MÉDICO. Por mucho que su vecina conozca de 'cuestiones médicas', por mucho que un amigo le asegure que el haber padecido su mismo problema le ha proporcionado una valiosa experiencia que está presto a poner a su disposición, no los tome muy en serio, acuda siempre al médico. Tenga cuidado con la información que encuentre en revistas, en Internet o su propia interpretación de textos médicos profesionales. Tenga presente que automedicarse no solo es tomar un fármaco sin haberlo indicado el médico, sino también dejar de tomarlo o hacerlo de otro modo a como este le ha orientado.
Ahora que usted ha aprendido algunos detalles sobre el proceder de los médicos, compártalos con sus amigos, familiares y vecinos: ¡su médico se lo agradecerá!