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Catrachistes: lo mejor para reír

28.06.2019

-¿Cuál es el vino más amargo?

-Vino mi suegra

El dinero no hace la felicidad, pero es mejor llorar en un Ferrari.

-Pepe, Pepe, en 25 años de casados nunca me has comprado nada.

-¿Y es que vendes algo?

Escucho música tan variada que mis vecinos ya no saben si estoy loco, poseído, decepcionado o enamorado.

Mi vecina vino a reclamarme que mi perro anda persiguiendo gente en moto. Pero mi perro ni moto tiene.

Un niño es regañado fuertemente por una vecina y la madre, furiosa, fue a pedirle explicaciones:

-¿Por qué regañó usted a mi hijo?

-Por mal educado, me llamó gorda.

-¿Y usted cree que regañándole va a adelgazar?

-¿Te gustaría ser la madre de mis hijos?

-Oh, ¡me encantaría!

-Bueno, acá te los dejo; el gordito come bastante pero es buena gente.

Un señor va al doctor y le dice:

-Doctor, estoy lleno de pelos, ¿dígame, qué padezco?

-Padece un osito

-Disculpa, ¿te puedo invitar a salir?

-¿Estás loco? Tengo novio y lo amo.

-Es que ya vamos a cerrar la tienda.

La esposa, excitada, le dice a su esposo:

-Amárrame y haz lo que más te gusta.

El esposo la amarra y se va a tomar con sus amigos.

Si pesas 100 kilos en el planeta Tierra, en Marte pesas 37 kilos.

En conclusión: no estás gordo… solo estás en el planeta equivocado.

-Todos tenemos una vecina que le dicen: “La bisagra”.

-¿Por qué?

-Porque si no está en la puerta, está en la ventana.

En clase de Ciencias el profesor coloca cuatro lombrices en tubos de ensayo por separado de la siguiente manera:

La primera, en vino.

La segunda, en cerveza.

La tercera, en whisky de 12 años.

La cuarta, en agua mineral.

Al siguiente día, el profesor muestra los resultados a los alumnos:

La primera lombriz en vino, muerta.

La segunda en cerveza, muerta.

La tercera en whisky de 12 años, muerta.

La cuarta en agua mineral era la única viva y saludable.

El profesor pregunta a la clase:

-¿Qué aprendemos de esta experiencia?

Y Pepito responde:

-Que quien bebe cerveza, bebe vino y bebe whisky no tiene lombrices.

-Mami, ¿a que no adivinas dónde estoy?

-Hijo, ahorita no tengo tiempo para jugar, llámame luego.

-No puedo, solo tengo derecho a una llamada.