En la capital de Honduras apenas 230 mil ciudadanos tienen un hogar propio y a nivel nacional el déficit habitacional alcanza un millón de viviendas. Esta situación genera movimientos en la industria inmobiliaria.
En los últimos dos años, de acuerdo a las proyecciones de los agentes de bienes raíces de la ciudad, la compra-venta de viviendas usadas es una las nuevas y crecientes tendencias del mercado.
Si bien es cierto no existe una forma de medir su auge, los agentes inmobiliarios basan su teoría en las ventas diarias que realizan de este tipo de inmuebles, que van de tres a cinco viviendas.
La reducción de costos, el mayor acceso a servicios básicos ya instalados y el transporte hacen que muchas familias de clase media-baja opten por acomodar el hogar de sus sueños a una vivienda construida para otra persona.
Y es que el costo promedio de una vivienda nueva en la capital asciende a no menos de un millón de lempiras, precio que compite con los 500 a 800 mil lempiras a que se cotiza una casa usada en barrios y colonias de clase media como el Hato de Enmedio y la Kennedy.
Otro de los factores que influyen en esta decisión de compra es la movilización, pues la mayoría de las nuevas urbanizaciones se ubican en la zona sur, donde a menos que el ciudadano posea un vehículo propio, no puede llegar a su nuevo hogar.
Marina Zúniga es una de las capitalinas que encontraron en una casa construida para otra familia el lugar indicado para vivir.
“Invertí 800 mil lempiras y me ubiqué en la zona central de la ciudad, no tengo vehículo y en la colonia La Esperanza, donde compre mi casita, puedo tomar bus o taxi a unos pasos de mi hogar”, manifestó.
Como doña Marina, para muchos capitalinos cuyos ingresos no pasan los tres a cuatro salarios mínimos, la oportunidad de comprar una vivienda sencilla o un terreno en una zona ya establecida es una alternativa de estabilidad de por vida.
Por supuesto, algunos ciudadanos también deben aumentar su inversión inicial en remodelaciones de la vivienda adquirida para acomodarla a su gusto y necesidades.
Ramón Corrales, otro ciudadano que adquirió una vivienda de segunda mano, asegura que invirtió unos 50 mil lempiras extra en ampliar la cocina de su nuevo hogar.
“Comprar algo que no se ajusta a tus gustos tiene sus desventajas, pero vale la pena, yo considero que ahorré unos 200 mil lempiras al adquirir una casa usada, en comparación a haberla comprado nueva” detalló.
Pero no todas las viviendas de segunda son baratas, todo depende del área donde esté ubicada. Sí se trata de una zona residencial R1 al R3 los precios se equiparan con los de una urbanización nueva.
Y es allí donde el comprador tiene que pensar muy bien si está haciendo o no un buen negocio.
Pamela Ayuso, gerente de Inmobiliaria Alianza, informó que por lo general son las parejas adultas las que optan por vender sus antiguos hogares, para desplazarse a apartamentos o un lugar más pequeño.
Es esa oportunidad la que aprovechan las parejas jóvenes con hijos para adquirir una vivienda a módico costo y ubicada en un lugar céntrico.
“Los clientes valoran mucho las viviendas que les permitan sortear el tráfico y poder acceder a su trabajo o áreas comerciales de una forma más expedita”, indicó.
Ayuso asegura que, sin embargo, un cliente siempre prefiere un lugar nuevo para vivir por razones de seguridad, es por ello que también ha crecido la venta de apartamentos.
Especulación
Para Silvio Larios, gerente de la Cámara Hondureña de la Industria de la Construcción (Chico), esta tendencia puede estar apegada a una especulación, pues en las grandes ciudades como Tegucigalpa siempre habrá grandes proyectos de vivienda inaccesibles para la mayoría de ciudadanos.
Debido a la falta de programas de vivienda social, los ciudadanos optan por alternativas de hogar que abaraten los gastos, como comprar un terreno y construir de manera informal.
Otro factor que influye a su juicio es la baja inversión de la banca en urbanizaciones, pues en la capital la mayoría de los proyectos de vivienda los ejecutan desarrolladores privados.
“Hay muchos proyectos con precios razonables para todo tipo de bolsillo, con un precio básico por metro cuadrado promedio de 9,000 a 11,000 lempiras”, apuntó.
El experto recomendó a la población buscar medidas de ahorro más eficientes, entre ellas la construcción con materiales no tradicionales, como el concreto y acero.
“Necesitamos educar a los profesionales en nuevas tendencias con otros materiales que permiten mejorar los tiempos de construcción y bajar los costos por metros cuadrado”, indicó.
Especulación o no, la compraventa de casas de segunda mano es una tendencia que en la capital está tomando fuerza en los barrios y colonias de clase media, aseguran los expertos.
Urbanizaciones desafían las cifras
Pese a las nada halagadoras cifras de crecimiento que ha reportado la industria de la construcción en los últimos tres años, los desarrolladores de viviendas mantienen a flote diversos proyectos en la capital de Honduras.
En la zona sur al menos 10 nuevas urbanizaciones se ejecutan a un ritmo acelerado como alternativas de vivienda para todo tipo de bolsillos.
La mayoría de estas alternativas se ubican en el anillo periférico, con viviendas cuyos precios rondan el millón de lempiras.
En el centro de la ciudad se desarrollan proyectos más económicos como el complejo habitacional Vista del Este, que se construye al final de la colonia La Sosa.
En este sector se levantan 90 viviendas básicas de dos dormitorios a un costo de 480,000 lempiras.
Otra alternativa habitacional que ha crecido desde 2009 es la construcción de torres de apartamentos.
En las colonias San Ignacio, Las Lomas y Lara, los capitalinos avizoran el futuro de la industria inmobiliaria: la construcción vertical.
Complejos como Ecovivienda Villa Olímpica, ubicada a unos 50 metros de la entrada a la colonia La Era, es una de las más recientes inversiones en la ciudad.
Pamela Ayuso, gerente de inmobiliaria Alianza, anuncia la construcción de otro ambicioso complejo de apartamentos: Atenea.
El edificio de 15 pisos de altura estará ubicado en la colonia Las Lomas y aunque aún no se ha ejecutado, ya se vendió el 30 por ciento de sus apartamentos.