Tegucigalpa

María trae mensaje de paz y amor

Católicos celebran el día de su patrona Inmaculada Concepción.

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08.12.2011

La madre de Jesús quiere no solo compartir la buena noticia del Evangelio, sino un mensaje de paz y respeto al prójimo.

Ese es el sentido con el que los católicos de Comayagüela celebran hoy su feria patronal en honor a la Virgen Inmaculada Concepción, acogiéndose bajo su amparo maternal.

El poblado de indios que vio sus albores en el siglo XVI, está de fiesta. 'Hay que vivir esta festividad como lo expresa el nombre de la Inmaculada que viene del latín Inmacula (sin mancha), tener un corazón puro como el suyo, respetar, cuidar y atender la vida del prójimo en todas las etapas de la vida', llamó fray Jorge Howard, párroco de la iglesia.

Y ese es el mensaje que está grabado en el corazón de Virginia Martínez, una capitalina residente en el barrio Perpetuo Socorro, quien durante años ha mantenido intacto su fervor por la patrona de los comayagüelenses.

La prueba es que cada día al salir de su casa se encomienda a ella y cada domingo, muy puntual la visita en su casa, como una hija necesitada de amor que va en busca de su madre para pedir consejo.

Mensaje de alegría

La devoción hacia la Virgen fue difundida por los hermanos franciscanos en 1850. Para festejar este acontecimiento, desde hace una semana, sus fieles hijos participan en una novena que este año se denomina 'María, discípula fiel, madre de Jesús de Nazareth'.

Además, buena parte de los 600 mil habitantes de esta hospitalaria y laboriosa ciudad gemela, se sumaron a las festividades que este año incluyeron una nacatamaleada con café y juegos tradicionales.

Hoy, al cierre de las actividades, una alborada con quema de pólvora y dos eucaristías, una a las 9:00 de la mañana y la otra a las 5:00 de la tarde, serán el marco en el que sus hijos le darán las gracias por los favores recibidos y le pedirán por la paz de la ciudad y de Honduras.

'Queremos que los habitantes de Comayagüela celebren por todo lo alto su fiesta, que no se pierda esta tradición, que todos nos podamos sentir unidos como los hermanos que somos', dijo el alcalde capitalino Ricardo Álvarez.

El llamado del edil, es compartido por fray Howard, quien considera que el mensaje que debe dejar la celebración a María Imaculada Concepción debe centrarse en tres aspectos importantes: la fraternidad, la misión y el discipulado.

'Tenemos que asumir a María como modelo de la Iglesia, atenta a la palabra que lleva hacia los lugares donde ella llega, modelo de misionera que no se guarda el mensaje recibido por el ángel, sino que busca compartir a otros en la buena noticia', apuntó.

Una venerada escultura

Y es que en la augusta imagen que veneran los comayagüelenses, se destacan una majestuosa belleza, su mirada donde se advierte su abnegación, la eterna sonrisa de amor en sus labios y sus manos en actitud de oración constante por sus hijos y devotos.

La imagen ocupa un sitial de honor en el Altar Mayor de su casa, un templo de imponente estilo barroco, que data de 1792 y que se ubica frente al parque La Libertad en el centro histórico de la ciudad gemela.

Ahí en ese sitio, previamente decorado, que semeja un espacio de la bóveda celeste, está la figura de la Inmaculada ataviada con su ropaje blanco y manto azul profundo, en cuya augusta cabeza se ciñe una corona y la luna a sus pies. El presbítero declaró que el mensaje que debe dejar la celebración a María Imaculada Concepción debe centrarse en tres aspectos importantes: la fraternidad, la misión y el discipulado.

El templo que la cobija pasa por un proceso de restauración donde se logró la primera y la segunda etapa que consistió en reparar los drenajes que estaban rotos y el techo, donde se invirtieron 200 mil lempiras.

Las últimas dos fases corresponden al resanamiento de paredes y columnas, cambio del tendido eléctrico y la pintura, que se espera lograr con una inversión de medio millón de lempiras, con el apoyo de los fieles y de empresas e instituciones que quieran sumarse.

También la celebración es propicia para recordar a destacados ilustres hondureños que tuvieron su cuna en Comayagüela y que heredaron su legado.

Entre estos, el escritor y fabulista Luis Andrés Zúñiga, el poeta Juan Ramón Molina, el humanista Rafael Heliodoro Valle, el historiador Rómulo E. Durón, Monseñor Ernesto Fiallos y Miguel A. Navarro. Pero más grandes aún son los 600 mil habitantes que la engrandecen a diario con su trabajo honrado que aporta al desarrollo de la capital de Honduras.

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