Tegucigalpa, Honduras.- La reciente instalación de una estructura metálica ornamental en el puente Juan Pablo II, en Tegucigalpa, ha generado una ola de críticas entre capitalinos, quienes cuestionan su forma, color y sentido estético, al considerar que no armoniza con el paisaje urbano ni aporta identidad a la ciudad.
La polémica surgió luego de que la Alcaldía Municipal del Distrito Central (AMDC) informara en sus redes sociales que “ya se instaló, en el paso elevado del bulevar Juan Pablo II, la estructura final ornamental”, anuncio que de inmediato provocó reacciones divididas entre los ciudadanos.
En plataformas digitales, numerosos usuarios expresaron su inconformidad y señalaron que los recursos destinados a la estructura pudieron haberse invertido en necesidades más urgentes, como el bacheo de calles, la reparación de avenidas deterioradas y la mejora de la infraestructura vial en distintos sectores de la capital.
Otros capitalinos coincidieron en que el ornamento metálico rompe la uniformidad visual del entorno y carece de coherencia con el diseño general del puente, por lo que consideran que no aporta valor estético ni funcional al proyecto vial.
Para el arquitecto y urbanista Allan Rivera, la instalación carece de lógica desde el punto de vista del diseño urbano. “Para mí es como que sobró alguna estructura metálica y la colocaron ahí. No tiene proporción, ni color, ni forma; solo la pusieron inclinada a ambos extremos, sin ningún significado”, opinó el experto.
Rivera agregó que en la capital existen múltiples proyectos inconclusos que requieren atención prioritaria, por lo que, a su criterio, la inversión pública debería enfocarse en finalizar obras pendientes y en resolver problemas estructurales de la ciudad.
Otro aspecto que ha llamado la atención es que, según usuarios en redes sociales, en los renders y publicaciones previas difundidas por la AMDC sobre el puente Juan Pablo II no aparece esta estructura como parte del diseño original del paso elevado.
De acuerdo con el arquitecto, este tipo de elementos pueden clasificarse dentro del concepto de “hamparte”, un término utilizado para describir objetos que se presentan como arte, pero que, en realidad, carecen de valor artístico o estético real.
El concepto de hamparte, explicó Rivera, hace referencia a cosas que algunas personas consideran arte o visualmente atractivas, aunque técnicamente no lo sean, y suele asociarse a críticas recurrentes hacia ciertas expresiones del arte contemporáneo.
En ese sentido, el experto relacionó esta situación con obras superficiales que, pese a no requerir mayor habilidad técnica, alcanzan altos valores económicos o reconocimiento gracias a discursos teóricos complejos o al respaldo del mercado.
“Se ponen personas que no hacen arte o no tienen formación artística y se convierte cualquier objeto en un monumento o en algo que, según ellos, es arte”, señaló Rivera al cuestionar este tipo de prácticas.
Por otra parte, citó al crítico de arte Antonio García Villarán, conocido por cuestionar obras de arte contemporáneo sin valor técnico o estético intrínseco, elevadas a categoría artística mediante discursos filosóficos o comerciales, utilizando objetos comunes o producidos en serie, una crítica que, a su juicio, encaja con el debate generado por la estructura metálica del puente Juan Pablo II.