SABANAGRANDE, HONDURAS. -El calor de los tragos hizo que hasta el parentesco y el cariño de familia se le olvidara a un hombre que, con pistola en mano, ultimó a disparos a uno de sus primos.
Una noche de fiesta y esparcimiento en la pequeña comunidad de Los Carbones, en el municipio de Sabanagrande, se convirtió en una pesadilla para una familia hondureña.
A eso de las 3:00 de la mañana de ayer domingo, Rigoberto Ávila (41) se enfrascó en una fuerte lucha cuerpo a cuerpo, con su primo Juan José Ávila Ortez (26).
Todo ocurrió frente a una escuela donde se realizaba una fiesta bailable.
Después de varios golpes a puño limpio los parientes entre sí, fueron separados por algunos de los que participaban en la velada.
Rigoberto, en estado de ebriedad, salió caminando del lugar rumbo a su casa, pero sus intenciones no eran buenas. Un descuido de los amigos y familiares permitió que Juan José fuera tras su primo Rigoberto, al parecer a continuar con la riña que habían comenzado.
Cinco disparos
No había llegado hasta la casa de Rigoberto cuando los primos se encontraron en el oscuro camino.
Rigoberto sacó un arma de fuego tipo revolver que había ido a traer a su casa y después de cruzar unas palabras con Juan José, le disparó asestándole cinco disparos, dos de ellos por la espalda.
El joven de 26 años murió al instante y con ello la conmoción se apoderó de los familiares de ambos que no creían lo ocurrido.
Rigoberto fue capturado por los propios colonos de Los Carbones y amarrado de las manos para luego ser entregado a las autoridades policiales.
Era padre de dos hijos, de siete y dos años, respectivamente. El crimen se habría derivado por un incidente que ocurrió hace dos meses entre un hermano menor de Rigoberto y el padre de Juan José.