Aunque su deber era resguardar a su pequeña hija de cualquier peligro, se encargó de causarle un daño irreparable con el que tendrá que vivir por el resto de sus días.
Tomás Antonio Elvir Maradiaga, de 47 años, laboraba como guardia de seguridad durante la noche.
Mientras la madre de la niña de 11 años laboraba durante las mañanas, este se hacía cargo de ella, lo que aprovechó para robar su inocencia.
Según la denuncia interpuesta contra Elvir, el sospechoso abusó sexualmente de la niña en 2011. Aunque la menor es ahora una jovencita de 14 años, su caso no quedará en la impunidad.
El presunto responsable de violar a su propia hija, fue detenido este viernes en la colonia Villa Universitaria, en cumplimiento a una orden de captura emitida por los Juzgados de Francisco Morazán el 29 de diciembre de 2011.
Elvir, residente en la colonia Sempé, fue remitido por agentes de la Policía Nacional ante los juzgados competentes en la capital hondureña.
El delito de violación especial es castigado con una pena de entre 15 y 20 años de prisión por las leyes de Honduras.