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'Siempre he tenido amenazas a muerte y persecuciones'

'Algo que puedo reconocer es que me fui así, a escondidas de Telesistema, aprovechando una salida de mis jefes', aseguró.

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07.04.2014

Se cansó de ver que la iglesia se había mercantilizado, que cometía “adulterio” con el Estado y, desde hace más de una década, el periodista Julio Ernesto Alvarado abandonó la congregación Vida Abundante y buscó refugio espiritual en una denominación.

“A los pastores, a los católicos a los líderes les gustó estar en contubernio, y a eso se le llama degradación”, dice sin tapujos quien en los años 90 causó impacto con sus reportajes en el noticiario Porque nos Importa, de Telesistema Hondureño.

El comunicador con más de 30 años de bregar en la profesión empezó como mandadero de los locutores, llevándoles refrescos y pan con mantequilla hasta lograr una oportunidad en el medio informativo hasta consagrarse, recibir premios, pero también intimidaciones, según relató en una entrevista con EL HERALDO.

¿Dónde dio sus pininos en el periodismo?

Di mis pininos en la radio, como presentador de música, daba la hora, en Choluteca, pero después me trasladé a Tegucigalpa para trabajar en medios como Radio Tic Tac, luego me tocó presentar noticias. Yo estudiaba en el colegio evangélico en Minas de Oro y cuando terminé mis estudios me fui a Tegucigalpa y comencé a dar pininos, hacía los mandados de los locutores y así entré a la locución.

¿Cómo hizo para tener una oportunidad en radio?

Pues así, acercándome a los locutores, yendo a buscarles pan con mantequilla, y ellos me fueron conociendo, de ahí pasé al medio directivo o ejecutivo porque pasé a la Voz Evangélica, como director de programación en los 80 y en eso me salió una beca para estudiar en Alemania, me faltaba año y medio para terminar la carrera de periodismo.

Me fui a estudiar, regresé, volví a trabajar en la Voz Evangélica, pero ya después me contrató el gobierno para trabajar en Radio Honduras.

Luego me volvieron a llamar de Alemania, al Centro de Formación de La Voz de Alemania, porque en Alemania vuelven a llamar a los becarios que creen que se han destacado. Cuando regresé vine a trabajar como coordinador de noticias de la Sala de Prensa, en Radio Honduras. Al estar ahí me salió una beca para estudiar en México sobre producción de radio y televisión y como era una beca más o menos buena, hice otra carrera ahí mismo, me gradué como Técnico en Mercadotecnia y Publicidad.

¿Cómo inicia en la sección Porque nos Importa, de canal 3?

En ese momento en el que estaba en la Voz Evangélica ya me había dado a conocer y me llama el dueño de Emisoras Unidas, don Manuel Villeda Toledo, y me contrató para trabajar en Hoy Mismo como subdirector y realizador de la sección Porque nos Importa. Siento que esa sección fue mi escuela universitaria porque tenía detrás de mí a la licenciada Ana María Villeda, que es una mujer estricta, una productora. Ella quería que yo fuera uno de los ejecutivos de Emisoras Unidas, pero usted sabe que a uno siempre lo alborotan otras empresas.

¿Quién lo alborotó?

Primero tuve una oferta para el extranjero, El Salvador, y otra en Ecuador, pero no acepté.

Me quedé aquí porque sentí que este era mi ambiente y siguieron las ofertas y me fui con Hondured, creo que allá por 1999, porque uno siente deseos de salirse por momentos difíciles que uno enfrenta.

Entonces en una de las vacaciones de mi jefa y de mi jefe, se fueron un mes completo de vacaciones y como para retirarse uno tiene que poner la renuncia antes, el día que ellos salieron puse mi renuncia y cuando volvieron ya me había ido.

Yo le dije a la secretaria de don Manuel que cuando regresara él que le dijera que me había ido.

¿Por qué no se lo dijo de forma personal?

No sé, creí que hubo un bajón, llegaron otros compañeros que me desplazaron por cuestiones de egoísmo y entonces había una competencia de dimes y diretes en los que no me inmiscuía y no quise ir a defenderme.

¿Lo ponían en mal con don Manuel Villeda?

Sí y si no, pues, me marginaban, entonces que creí que era necesaria mi salida y como tenía ofertas acepté la de Hondured.

Con Ana María nos hemos visto en dos oportunidades, una de ellas hace algunos años en un evento de turismo y hace poco en la vela de Alfredo Villatoro.

¿Aún son amigos con Ana María Villeda?

Sí, sí, bueno, de mi parte sí. Yo la apreció y es posible que haya habido una duda en ella o haya sentido una traición de mi parte. La segunda vez que la encontré, después de salir del canal, yo ya estoy en La Globo y noté que me esquivó, no sé si piensa que me volví comunista por la posición del medio y que yo no compartí lo del golpe de Estado contra el expresidente Manuel Zelaya, pero siempre le tengo apreció. No soy comunista, pero como que lo del golpe de Estado (en junio de 2009) nos desenmascaró a muchos.

Algo que puedo reconocer es que me fui así, a las escondidas de Telesistema, aprovechando una salida de ellos (sus jefes) pese a que me anduvieron siguiendo (para darle trabajo).

¿Cerró su programa de radio en La Globo por amenazas a muerte?

Tuve unas amenazas a muerte fuertes, eso fue hace dos meses y medio y por eso cerré el programa Media Noche en La Globo, que se transmitía de 10:00 de la noche a 1:00 de la madrugada.

¿Qué tan real sintió las amenazas y cómo fueron?

Siempre he tenido amenazas a muerte y persecuciones que no les he dado importancia y que no las he comentado, pero hubo un momento en que sí, porque fue la presencia de una camioneta que llegó a supervisar como a las diez de la noche, que es a la hora en que yo entraba a la radio, en el edificio Villatoro (bulevar Morazán).

¿Siempre miraba esa camioneta?

No, fue solo esa vez. Al llegar al estacionamiento encontré una camioneta cruzada y no me dejó entrar, el chofer andaba arriba (en los pisos superiores del edificio).

Los vigilantes de una tienda que está en el mismo edificio que ese día trabajaba hasta las dos de la madrugada me dijeron que el señor de la camioneta era alguien que andaba dejando unos papeles arriba.

Yo no pude dejar mi carro en el estacionamiento, que es un túnel, porque la camioneta estaba ahí, polarizada y al atar cabos me di cuenta que el carro estaba ahí para que yo no entrara.

Los vigilantes me dijeron que cuando yo pasé el señor de la camioneta entró de un solo al carro, él estaba escondido en la entrada, pero luego se fue.

¿Esa fue la amenaza?

Al llegar la media noche yo tenía una sección de media hora, grabada, y aprovechaba ese tiempo para ir a comprar algo de comer, esa noche el ingeniero que estaba en la consola y don Fausto Villatoro bajaron para comprar algo y los encargados de la seguridad me mandaron a decir que no bajara porque acababa de llegar un carro con seis maleantes que estaban en el túnel; precisamente, cuando llegó la camioneta color blanco, seguramente llegó para que yo no entrara para que quedara un espacio para que los que iban a fraguar el crimen no me permitieran el ingreso.

Estuvimos como hora y media para poder salir porque el carro (el que llegó por segunda oportunidad) llegó a toda velocidad y dio la vuelta donde yo debía tener mi carro y se pararon al lado de los señores de la seguridad y los vigilantes se pusieron en posición de repeler y así se salieron, pero la idea era masacrarnos, a mí, al operador y al señor Villatoro.

Pero aún tiene el programa Mi Nación en la televisión, ¿cambió su política informativa?

La temática del programa de la radio era fuerte, eran análisis y ahora la política informativa de Mi Nación es más variada, más de televisión, más suave.

¿De qué religión es usted?

Cristiana.

¿Desde cuándo la profesa?

Desde niño, desde los siete años y ahora soy miembro de la iglesia El Recobro, aunque el nombre de mi iglesia es “Iglesia” y cuando hablo de Recobro es porque la iglesia se ha degradado, se ha vuelto mercantil, como se dice en Apocalipsis: la iglesia entró a adulterar, a fornicar con el Estado y eso lo prohíbe La Biblia.

A los pastores, a los católicos a los líderes les gustó estar en contubernio y a eso se le llama degradación.

A finales de los 90 surge la iglesia El Recobro en China continental, se le llama Recobro no porque se llama así la iglesia, si no porque significa volver a como estaba la iglesia antes, estar con los hermanos en la casa, vender lo que uno tiene para ayudar a los hermanos y todo eso se perdió.

¿Se salió de alguna iglesia por ese tipo de cosas?

No, pero cuando yo abandoné la iglesia donde estuve, Vida Abundante, lo hice porque no me gustó ya tanto el dinero, eso fue hace 10 años, y en ese entonces mi esposa encuentra la noticia de que aquí había una iglesia de estas (Recobro), comencé a conocer un poco más antes de ir y después me di cuenta que esa era la iglesia, que se llama iglesia, porque si ha leído las Sagradas Escrituras, Jesús habla de su iglesia como su novia, y su novia se llama iglesia; no se llama Vida Abundante o bautista y Jesús está preparando su iglesia para casarse con ella.

¿Cuántos hijos tiene? ¿Quién es su esposa?

Tengo dos hijos, Julio Ernesto Alvarado y Fred Alvarado, que trabaja en televisión; él es licenciado en lenguas extranjeras. Mi esposa es María del Carmen Durón y tenemos 38 años de casados.

¿Dónde vivió su infancia?

En un lugar que se llama San Rafael, en Namasigüe, Choluteca, y viví en medio del ganado, del café, el maíz y tuve dos abuelos encantadores, don Candelario Alvarado y doña Susana de Alvarado, y fueron buenos, mi abuelo fue pastor evangélico.

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