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Más accesible Los Himalayas

No hace falta escalar el Monte Everest para vivir una experiencia trascendental en los Himalayas. Recorridos a pie por las faldas de las montañas ofrecen una alternativa al turista común y corriente

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13.01.2012

A la sombra del Monte Everest y de su viejo magnetismo, la Gran Ruta de los Himalayas es pintada como una alternativa poco usada a la escalada a la cima desde un campamento en la base de la montaña más alta del mundo.

Recorrer esos senderos es una verdadera odisea, no una vacación de rutina. Y los promotores turísticos están viendo si hay un mercado para esa madeja de sendas poco marcadas que avanzan de este a oeste en el Himalaya. La Gran Ruta de los Himalayas tal vez no tenga el lustre de la Ruta de la Seda -que permitía transportar ese preciado producto de Asia a Europa-, o la cohesión y el fácil acceso que ofrece a los hikers la Senda de los Apalaches en Estados Unidos.

La ruta es lo que uno hace de ella: una caminata por bosques y praderas a baja altura, un intento por conquistar los pasos elevados que requiere gran pericia técnica o un peregrinaje periódico para disfrutar distintos sectores de las montañas.

En Nepal están tratando de ofrecer la Gran Ruta como una alternativa para personas aventureras que prefieren itinerarios sin caminos ni cafés.

Dicen que distritos de la falda occidental como Dolpa, Humla y Mugu ofrecen hermosas vistas y una cultura local que ha tenido poco contacto con el mundo exterior.

Los promotores dividieron el lado nepalés en diez secciones, cada una de las cuales se puede recorrer caminando en pocas semanas. Dorendra Niraula, del Ministerio de Turismo de Nepal, dice que espera que mucha gente que hace un recorrido vuelva.

“Estamos en la etapa inicial del proyecto”, manifestó. “Es un reto. Estamos tratando de diversificar el turismo”.

La idea es ofrecer a la gente la posibilidad de “ir a sitios a los que no pensaban ir”, señaló Robin Boustead, un australiano que recorrió 6,000 kilómetros por senderos del Himalaya y que piensa cubrir otros 4,000. Usa GPS, publicó una guía y tiene un website sobre los senderos.

Boustead es parte de un círculo de trekkers, agencias de turismo, organizaciones no gubernamentales y funcionarios nepaleses que esperan que el turismo genere mayores ingresos para esta nación pobre, que superó una guerra civil hace cinco años.

Todavía están en pañales y hay quienes temen por el impacto que pueda tener el turismo en el medio ambiente y en comunidades que no están acostumbradas a recibir visitantes del exterior.

Nepal es el principal promotor de esta iniciativa, que incluye un tramo en Bután.

No hay tanto movimiento en el Tibet, que es gobernado por China, ni en viejos enemigos de los nepaleses como India y Pakistán, que también comparten los Himalayas.

La coordinación de los cruces de frontera es una tarea compleja, pero Boustead escribió en un correo electrónico que es vital que la Gran Ruta tenga un recorrido internacional.

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