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'En Honduras no se entiende lo que es ser un intelectual”

Segisfredo Infante, poeta, historiador y exviceministro de cultura.

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06.09.2013

La pasión por la literatura de Segisfredo Infante es tan desbordante que llegó al extremo de no alimentarse para tener más tiempo de devorar, en sus tiempos de juventud, los escritos de colosos de la poesía como Fray Luis de León y Pedro Calderón de la Barca.

“Tenía otras necesidades, era el pan del saber el que me interesaba y de alguna manera algunas semitas de donde Chinda Díaz”, dijo el también historiador y filósofo.

Se declara un enamorado de sus hijos, pero no hablas más de su vida personal y corta de tajo cualquier intención de querer abrir las rendijas en su intimidad.

Con la misma determinación que blinda su entorno familiar saca el estilete a la hora de censurar asuntos y personas con sus mordaces comentarios en sus columnas de opinión.

Se declara un nacionalista de cepa, un erudito que por lo tanto no se define como simple activista.

Por eso dice, sin pelos en la lengua, que el presidente de la República, Porfirio Lobo Sosa, su primo, y sus adláteres son los responsables de que no esté en el engranaje gubernamental, entre otros temas abordados en la entrevista con EL HERALDO.

¿A qué edad escribió su primer poema?

A los 11 años, pero desaparecieron con el paso del tiempo.

¿De qué se trataban esos primeros poemas?

Fíjese que eran unos poemas cosmológicos, sin métrica, sin rima; de forma curiosa era una poesía libre para mi edad y era un tema trascendental.

¿A nivel profesional cuándo da sus primeros pasos como poeta?

Yo empecé a publicar en el diario El Cronista, entre 1979 y 1980, y después escribía todos los domingos en El Cronista Dominical.

¿De dónde le nace la vena artística?

Eso es difícil explicarlo, porque tiene que ver con el tema de las vocaciones, con el tema de las formaciones y con las circunstancias, siempre sentí, desde que era pequeño, la necesidad de leer aunque no había mucha disponibilidad de libros en ese momento, pero leía todo lo que estaba a mi alcance.

Después, en el colegio, en el Central, tuve acceso a la pequeña biblioteca y luego, de forma simultánea, a la Biblioteca Nacional donde por aquel tiempo habían buenos libros.

¿Su padre es de origen español?

Mi padre era de Cádiz. Mi padre vino en el tiempo de la dictadura de Miguel Primo de Rivera, mi padre era republicano por un lado y era judeo-masón, incluso en San Pedro Sula siguió militando en la logia masónica.

¿Quiso ser masón usted?

No, yo tengo una formación judeo-católica firme, muy firme.

¿Qué cargos ha ocupado en la administración pública?

Básicamente en la UNAH, 36 años, y hace tres años me retiré.

He desempeñado varios puestos humildes hasta llegar a ser el director del Consejo Editorial y, de forma posterior, director de la Editorial Universitaria. Fuera de la universidad estuve cuatro meses exactos como viceministro de Cultura en el gobierno del expresidente de la República Ricardo Maduro (2002-2006).

Yo trabajé en otros lugares antes de ir a la universidad, trabajitos privados.

Trabajé cuando tenía, de forma aproximada, unos 16 años, en los cines gemelos Maya, que eran en ese momento lo mejores de Centroamérica.

En dos semanas logré subir tres puestos, de recibir los tiques a proyectista de la sala número 2.

Antes de eso, cuando tenía 14 años trabajé como jefe de la imprenta Alba, que era propiedad del poeta Miguel Ángel Osorio.

¿Por qué tan poco tiempo como viceministro?

Bueno, es que de repente no éramos compatibles con los funcionarios de ese momento, ahí se lo dejo en suspenso.

¿En qué no eran compatibles?

Creo que tenía que ver con estilos de trabajo, temperamentos, niveles culturales.

¿Quedó con alguna frustración por tan poco tiempo en la Secretaría de Cultura?

No frustración, a las dos semanas yo sabía que no podía seguir ahí.

Rápido lo detecté, es un olfato natural, y entonces decido estar cuatro meses exactos.

¿Cuántos poemas ha escrito?

No le podría decir, pero sí le puede decir que tengo dos poemas extensos, cada poema es un libro.

Por ejemplo, De Jericó, El Relámpago, y Correo de Míster Job.

Antes de eso había poemas sueltos que logré reunir en forma de libro.

¿Cuándo fue su época más prolífica en la poesía?

Yo diría que a finales de los años 90 o en los años 90 mismos, y a comienzos del tercer milenio.

¿Usted es de una corriente de oposición?

Yo leí mucho sobre la vanguardia latinoamericana y la vanguardia mundial, pero nunca logré identificarme plenamente con la vanguardia, de tal suerte que Helen Umaña me calificó en el grupo de los post vanguardistas, y doña Elvia Castellanos de Machado dijo que yo era existencialista a secas.

Yo me considero que he simpatizado con la corriente del ratiovitalismo, que representa la filosofía de José Ortega y Gasset, tanto en poesía como en pensamiento.

¿Hay competencia desleal entre los poetas?

Es posible, pero es cuando se anda en busca de la fama y de las féminas, pero si la poesía es algo vital, o hay una razón poética, el tema de la fama, el tema del dinero y el tema de las féminas son temas secundarios.

¿Siente que lleva un vacío que arrastra por la falta de unidad familiar?

Es posible que haya un vacío subyacente, sobre todo por el fallecimiento de mi padre. Es una orfandad que culmina con el fallecimiento de mi madre.

¿Qué recuerda de su época de estudiante en el Instituto Central?

En la secundaria hubo un zig-zag porque me retiré de la secundaria por problemas de salud, por síndromes nerviosos por recargo de tarea, había mucha actividad estudiantil.

Pero fue algo bonita esa época del Central porque ahí empecé a escribir, escribí una obra de teatro en verso que ganó todos lo primeros lugares en un concurso de teatro intercolegial, también gané un concurso de oratoria cuando me obsequiaron mi primer lote de libros.

Estuve como coordinador general del Consejo General de Estudiantes, me inicié en la Cruz Roja.

¿Cuánto tiempo estuvo en la Cruz Roja?

Solo empecé a formarme como cadete de la Cruz Roja y por razones de salud, al igual que me retiré del Central, también lo hice de la Cruz Roja.

¿Tuvo muchos problemas emocionales?

No eran emocionales, eran físicos y nerviosos, eran lo que ahora llaman problemas psicosomáticos. Pero también era un problema que yo no comía, yo no le daba importancia a la comida, estaba metido en demasiada actividad. No me interesaba comer, no estaba en mi agenda eso.

Tenía otras necesidades, era el pan del saber el que me interesaba y, de alguna manera, algunas semitas de donde Chinda Díaz.

¿Su mamá que le decía sobre su falta de alimentación?

Mi mamá no tenía control sobre mi comportamiento de adolescente.

¿Cuál es su poeta favorito?

No tengo un poeta favorito, tengo varios favoritos. Digamos que en mi preadolescencia me gustaba la poesía de Rubén Darío y Juan Ramón Molina, en mi adolescencia Fray Luis de León, Pedro Calderón de la Barca, Manuel Gutiérrez Nájera, Amado Nervo...

¿Cree que hay orfandad de poetas?

Sí creo que hay orfandad de poetas de alta calidad. Creo que hay mucha inquietud literaria, mucha inquietud poética que debería de reorientarse con verdaderos talleres de literatura.

¿De qué trabaja en la actualidad?

No, no tengo trabajo gracias a Pepe Lobo y a algunos de sus adláteres no tengo trabajo.

Porque así lo decide Pepe Lobo y sus adláteres, a pesar de que le ayudé en sus campañas políticas y le ayudé a llegar a la Presidencia de la República. Le ayudé de forma directa como asesor en sus grupos de campaña.

¿Cuándo se quebró la relación con Pepe Lobo?

El día que él ganó las elecciones.

¿Por qué motivo?

Eso solo él lo sabe.

¿Por qué asegura que se le han cerrado las puertas?

Porque conozco las estructuras políticas de mi partido.

Si tuviera de frente a “Pepe” Lobo, ¿qué le diría?

Hola primo, qué te pasa.

¿Son primos?

Por el lado materno, por el lado de los López Lobo, pero eso creo que a él le molesta y eso es mejor no removerlo, deben de haber problemas atávicos (ancestrales) que yo ignoraba.

¿Desde cuándo es nacionalista?

Yo me afilié al Partido Nacional en 1978, pero nunca he tenido una militancia de activista, yo soy un intelectual y por consiguiente no puedo ser activista. En Honduras no se entiende lo que es ser intelectual.

¿Cómo subsiste sin trabajo?

Con la ayuda de mi familia y con el agua que cae del cielo.

¿Cuántos hijos tiene?

Tengo seis hijos, estoy enamorado de mis seis hijos, todos están estudiando.

¿Cuándo se casó?

Solo me casé con la madre de mi hijo mayor, pero de ahí para allá no vamos a hablar más nada.

¿Aparte de literatura, qué otra área le apasiona?

En realidad cuando hablamos de literatura estamos hablando de la periferia (no lo más importante), a mí lo que me ha interesado, mi trabajo intelectual ha sido en filosofía, historia y economía, esas son las tres grandes variables de mi trabajo durante tres décadas.

Hicimos un trabajo archivístico en grupo en los archivos judiciales, municipales, eclesiástivos y departamentales de Choluteca que se expresó en dos trabajos: una investigación que se llama Los alemanes en el sur, pero también hice un trabajo de mestizaje en el archivo eclesiástico de Choluteca que me sirvió para entrar en la Academia de Geografía e Historia.