La vida de los padres está llena de aprendizajes. Uno de los más importantes es el como educar a los hijos, enseñándoles pautas de conducta, guías para comportarse e interactuar con otros.
Aún así todos los niños nos hacen sufrir berrinches y caprichos, sobre todo si son únicos o hay varios adultos a su alrededor preocupados por satisfacerlos. Una de las dudas básicas de todo padre es cómo encontrar el equilibrio entre no ser demasiado duro pero tampoco muy permisivo.
El terreno de la disciplina es uno de los más importantes y complejos.
¿Cómo regañar?
¿Cómo influyen los reproches de los padres en el estado emocional de los pequeños? ¿Tienen una función positiva o negativa?
Según resultados de
estudios llevados a cabo en Estados Unidos, si los padres regañan con
cierta violencia, influye negativamente en el aspecto emocional del niño, así como repercutir en sus relaciones con los demás cuando llegue a la edad adulta. Por lo que es necesario aprender a no excederse en el tono.
Regañar a un niño con insultos y humillaciones, podría desencadenar con el tiempo formas de depresión, falta de autoestima y derivar incluso en comportamientos violentos. Primero, debes evaluarte. Revisa cómo reaccionas cuando se portan mal. Analiza si tu conducta es el ejemplo que quieres darle a tu pequeño para que actúe igual cuando crezca.
A continuación algunas ideas para tu reflexión.
- Utiliza un lenguaje que promueva el cambio y que sea constructivo. Evita frases negativas que le hagan sentir culpable. En lugar de decir “eres malo” dile “estoy sorprendida de que te hayas portado tan mal”.
-Trata de explicar las consecuencias del comportamiento que quieres que cambie. “Si ves televisión a la hora de la cena no podremos conversar”. Planteamientos como “porque lo digo yo” no ayudan al niño a comprender qué es bueno y qué no.
- Si cometes un error discúlpate. No temas reconocer que te equivocaste.
-Evita el maltrato y gritar a toda costa. A veces una pregunta es suficiente para recordarle que no está haciendo lo que debe. Cambia el “No puedes hacer eso!” por un “ ¿crees que te estás portando bien?”
- Déjalo claro que tu amor no cambia cuando lo regañes. Puedes decirle “te quiero mucho, pero no me gusta como te estás portando ahora”.
- Incentiva y elogia. Es mejor “cuando acabes de ordenar tu habitación va a estar preciosa o mamá va a estar muy contenta”, que decirle “es una vergüenza como tienes la habitación”. Practica elogiándolo también cuando se porta bien y recompensándolo de alguna forma.
Tiempo Fuera
-Para padres: Apártate unos segundos para serenarte antes de hablar sobre el tema. Si no es posible, cuenta al menos hasta 10 en tu cabeza: ganar tiempo siempre enfría la mente.
-Para hijos: En el caso que todo lo anterior no funcionó, una buena idea es mandar al niño a “reflexionar” a una habitación en la que no tenga nada con lo que entretenerse por poco tiempo.
¿Por qué son groseros?
Porque lo ven de niños más grandes o de los adultos. Generalmente lo harán para obtener el mismo resultado que ellos y llamar su atención. También lo hacen para demostrar independencia. Tratan de probar que sus padres no pueden controlar todo lo que ellos dicen, quieren y hacen. O para imitar lo que ven en la televisión o en el cine.
Para corregir
Acuérdate de estos sencillos pasos en esos momentos dónde no sabes ni qué hacer o decir:
1. Averiguar el por qué actúa de manera grosera.
2. Conversa con él/ella. Habla de el porqué la gente actúa así
y aclárale cuáles serán las consecuencias por volverlo a hacer.
3. Sobre todo en los niños más pequeños, se debe actuar. Fija castigos, sin necesidad de maltratarlo, pues él entienda que un acto negativo lo lleva a perder algo.
4. Refuerza el buen comportamiento. Cuando responda de una forma apropiada, reconócelo.