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'Don Álvaro es una figura de un valor muy grande”

El sacerdote español autor de la biografía más completa del sucesor de San Josemaría Escrivá, cree que es un regalo de Dios que su beatificación coincida con la canonización del papa Juan Pablo II.

08.09.2013

Para los católicos, el Papa es el representante de Jesucristo en la tierra.

Y siguiendo su ejemplo, miles de misioneros repartidos en todo el mundo esparcen la semilla de la fe cristiana.

Muchos han cumplido con su apostolado y han sido testimonio fiel de lo que debe ser un verdadero siervo de Dios.

Uno de ellos es don Álvaro del Portillo, una personalidad notable en la vida de la Iglesia por dos motivos: por ser el sucesor del fundador del Opus Dei, San Josemaría Escrivá de Balaguer, y por su larga y prestigiosa labor jurídica y teológica.

La vida de Álvaro del Portillo ha sido motivo de inspiración de grandes escritores que han plasmado en obras literarias su vida y obra.

El autor de la que es considerada una de las biografías más completas es el padre Javier Medina Bayo, un sacerdote español, quien luego de impartir una serie conferencias en Colombia y Guatemala, llegó a Honduras para hablar sobre su libro “Álvaro del Portillo, un hombre fiel”.

En su obra, el prelado profundiza en la dedicación intensa a Dios de este siervo y su entrega a los más desfavorecidos.

Durante su visita a Honduras, el padre Medina habló en exclusiva con EL HERALDO, no solo de la vida de Del Portillo, que al igual que San Josemaría, estuvo asilado en el consulado de Honduras en Madrid durante la guerra civil española, sino de la causa de beatificación que se le sigue, que coincide con la canonización del papa Juan Pablo II y de todo el proceso que durante siglos ha sido motivo de investigaciones de parte de científicos e historiadores.

¿Cuáles son los pasos que se siguen para un proceso de beatificación?

El primer paso es que el pueblo de Dios tenga conciencia que una persona es santa. Muere un fiel cristiano las personas que han convivido con él comienzan a decir que esta persona era santa, a continuación siempre de modo espontáneo, personas corrientes comienzan acudir a Dios pidiendo gracias, favores a través de la intercesión de esa persona y sucede que reciben ese favor.
Cuando suceden todos estos fenómenos se acude a las autoridades correspondientes de la iglesia que es el obispo del lugar donde ha muerto la persona (a esta persona le llamamos sierva de Dios) entonces las personas que opinan que era santo o santa, analizan los motivos de esa santidad, luego el obispo tiene que profundizar y se hace un proceso canónico muy detallado que consiste en escuchar al mayor número de personas que han conocido el siervo de Dios en vida, se elaboran cuestionarios muy completos donde se pregunta cómo vivía la teoría, como vivía la fe, si era humilde, era generoso; además se recogen todos los documentos que existan, escritos, testimonios. Cuando toda esa información se ha recopilado se envía a Roma.

¿Quién hace el análisis de la información?

La congregación correspondiente que recibe la causa de los santos analiza todo el material recogido. Este material primero lo reciben los técnicos de la congregación quienes resumen y preparan todo cuando ellos comprueban que el material es consistente. Este material pasa a una comisión de teólogos. Nueve teólogos en total analizan el material existente para llegar a la conclusión de que el siervo de Dios ha vivido las virtudes cristinas de modo heroico. Luego que los teólogos comprueban que toda la información es cierta, el estudio pasa a una comisión de cardenales y obispos y tienen que comprobar todas las virtudes, hacen un análisis completo.
Si todas las virtudes son comprobadas, pasa al Papa y él como autoridad suprema, define que este siervo de Dios ha vivido rectamente las virtudes cardenales, entonces en ese momento el siervo de Dios es declarado venerable y la iglesia permite que se acuda a él. La segunda parte es que después que se han definido las virtudes heroicas es necesario que se atestigüe que Dios ha obrado un milagro a través de la intercesión de este siervo. Es considerado un milagro un evento que no es explicable por razones comunes de la naturaleza.

¿Cuáles son los milagros más comunes?

Los más comunes son hacer curaciones, es decir que alguna persona en algún lugar del mundo, ante una necesidad material y través de esta persona, le piden a Dios concédeme esta gracia y considera que eficientemente le ha concedido ese milagro, entonces hay que probarlo a nivel de diocesano, se recoge toda la documentación entonces esa documentación se envía a Roma, en Roma se estudia y se prepara. Aquí tiene que haber una comisión de médicos, un total de siete médicos especialistas, generalmente son de Roma, y algunos italianos que han de dictaminar que el hecho no es explicable científicamente.
Cuando los médicos dicen que el suceso no es explicable científicamente, los documentos vuelven a pasar a la comisión de teólogos, aquí ellos dialogan, los médicos dicen que esto es inexplicable, nosotros decimos que esto es un milagro porque consta que el efecto se ha producido gracias a las oraciones y a la intercesión de un siervo. Luego de esto el Papa declara que sí es un milagro y después de esto ya se puede proceder a la beatificación del siervo de Dios, una vez comprobadas las virtudes y milagros se procede a la beatificación.

¿Y para el proceso de canonización qué se sigue?

La canonización se refiere que el beato alcance un nuevo milagro, hacen falta dos milagros en la Iglesia para que una persona sea declarada Santa a los altares, es necesario que haya operado dos milagros, en el caso de don Álvaro del Portillo el paso siguiente era la beatificación que si Dios quiere será en Roma porque la beatificación está prevista por el derecho que se haga en el lugar que falleció el siervo de Dios, como Álvaro falleció en Roma, la beatificación deberá ser en Roma.

¿Cuál es milagro que se le atribuye a Álvaro del Portillo?

Según el informe de Opus Dei, se le atribuye la curación instantánea del niño chileno José Ignacio Ureta Wilson, en el año 2003. A los pocos días de nacer, el niño sufrió un paro cardíaco de más de media hora y una hemorragia masiva. Sus padres rezaron intensamente a Álvaro del Portillo y cuando los médicos pensaban que el bebé estaba muerto, el corazón del recién nacido comenzó a latir de nuevo.

¿Qué lo inspiró a escribir sobre álvaro del Portillo?

El libro que escribí sobre Álvaro Portillo son 800 páginas pero debería haber escrito mucho más, hay un capítulo del libro que se titula “Los viajes pastorales”, ese tiene 25 páginas, don Álvaro del Portillo hizo viajes pastorales a todos los países de Europa, de Asia como Hong Kong,Japón, Filipinas y Australia, visitó América y África varias veces. Yo me documenté adecuadamente para describir todos sus viajes aunque sobre ellos se puede escribir un libro entero, pero aún hay mucho que escribir todavía sobre don Álvaro del Portillo, porque no cabe duda que ha sido una figura de un valor muy grande en la historia de la Iglesia y de la sociedad. Fue el sucesor del fundador del Opus Dei.

¿Por qué no es usted un postulador de la causa?

Yo soy postulador de otras causas, cada causa de canonización o de beatificación tiene un postulado, todo el material recogido en los países se envía a la congregación, de ahí se ordena y se sistematiza, el postulador de la causa de álvaro del Portillo se llamaba monseñor Flavio Capucci, que desgraciadamente falleció hace un mes de un infarto. Él me aconsejó para escribir el libro.

¿Cuáles son los hallazgos de la biografía que a usted más le impresionó?

A mí me gusta todo de la biografía de don álvaro, pero lo que más me ha impresionado es su bondad, su fe, su fortaleza.

¿Es cierto que él también estuvo refugiado en el consulado de Honduras en Madrid, con San Josemaría?

Sí, estuvo refugiado casi un año en el consulado de Honduras en España. El Opus Dei nace universal y tiene que llegar a todos los pueblos del mundo y no cabe duda que Honduras ocupó un lugar particular en la oración del fundador del Opus Dei, en el consulado de Honduras encontraron refugio. En mi casa en Roma tenemos en el vestíbulo de entrada una bandera de Honduras con unas monedas y lempiras, esa bandera era la que ondeaba en la delegación de Honduras y se la regalaron a don Álvaro y todos los que pasamos por ahí siempre rezamos por su país.

¿Se habla mucho que en el Vaticano hay cuartos oscuros de archivos de libros?

Técnicamente el archivo del Vaticano se le llama archivo secreto, significa que está abierto pero no para cualquier persona, ya que hay cosas que son muy delicadas, hay manuscritos que son de veinte siglos, material muy delicado que solo puede ser analizado por científicos e historiadores y luego nos envían material de todo el mundo y este material todavía no está accesible, no son cualquier archivo. También hay archivos estatales, los archivos suelen abrirse a los 50 años, por ejemplo ahora están accesibles los archivos de la Segunda Guerra Mundial. Es un período que no lo impone el Vaticano, sino la ciencia histórica.

¿Cree usted que Dora del Hoyo sería la primera laica en ser beatificada?

Dora del Hoyo fue la primera mujer empleada del hogar que pidió misión al Opus Dei y era una persona de categoría humana muy grande, era muy sabia, de esa sabiduría no de libros, sino de la buena, la auténtica sabiduría. Dora es conocida y querida en los cinco continentes, no tiene explicación, cuando yo me puse a escribir el libro sobre Dora del Hoyo lo hice informando sobre personas que habían escrito sobre ella y que la habían conocido y me encontré cuatrocientos testimonios de mujeres de todo el mundo, fue una persona querida y admirada en todo el mundo.
El verdadero atractivo de ella era la virtud esto es lo que más atrae de una persona, Dora era una persona de carácter seco era una persona de pocas palabras, muchas de las personas que han escrito sobre ella la definen como una persona poco expresiva, pero yo creo que a mí me trataba de un modo distinto, conmigo era muy cariñosa, eso la hacía especial. Dora tenía la cualidad de tratar a una persona como si fuera única. Pero aun así, la primera laica en ser beatificada será Guadalupe Ortiz de Landázuri, con Dora acaba de empezar el proceso canónico, todavía quedan bastantes años para que termine.

¿Cree usted que es mera coincidencia que se siga la causa de beatificación de álvaro del Portillo al mismo tiempo que se sigue la canonización del papa Juan Pablo II?

Los cristianos llamamos providencia de Dios estas coincidencias. Juan Pablo II y don álvaro del Portillo tenían una gran amistad y sintonía espiritual, Juan Pablo II ayudó al Opus Dei, con él alcanzamos configuración jurídica definitiva y por eso somos grandes deudores de gratitud respecto a Juan Pablo II y creemos que esto ha sido un regalo de Dios, que la beatificación de don álvaro coincida con la canonización del papa Juan Pablo II.