Sus primeros proyectos fueron 'supermercaditos' que administraba junto a una hermana. El tiempo pasó y Carlos Miranda maneja ahora algo más que una tienda, es la cabeza de Comayagua.
Como pocos, Miranda ha sido electo cuatro veces alcalde de esa colonial ciudad y aunque se lo han propuesto, dice que no piensa aspirar a la Presidencia de la República.
Lo suyo, dice, es servir donde mejor lo puede hacer y en la Municipalidad de esa zona se siente a gusto con el trabajo que ha desempeñado.
Miranda cuenta sus satisfacciones, sus desilusiones, sus inicios, sus progresos y metas en una plácida entrevista con EL HERALDO:
No sé si lleva la cuenta, pero tiene 5,120 días de ser alcalde de Comayagua...
Pues de días no, de alcalde sí, son 14 años, un 25 de enero de 1998 asumí como alcalde, quizá sin pensar que iban a ser tantos años en este puesto, pero este es un proyecto de Dios, hemos planificado mucho trabajo y desarrollo no solo para el municipio, sino que para la comunidad.
¿Pero antes fue regidor?
Anteriormente fui regidor tres años, en la planilla del alcalde Arnulfo Madrid, de ahí tomamos la decisión de buscar la Alcaldía, desde entonces estamos acá con el mismo entusiasmo, la misma dedicación, pero quizá con la ventaja de tener mucha más experiencia.
¿Dónde estaba, qué hacía Carlos Miranda antes de llegar a la Alcaldía?
Por 11 años consecutivos, desde la edad de 20 años, me dediqué al trabajo social y comunitario, trabaje para organizaciones de desarrollo en varias comunidades en varias partes del país, sobre todo con organismos internacionales que fueron una escuela de aprendizaje no solo en el tema social, en el tema de la respuesta, de ver la pobreza, sino de compartir la pobreza con ellos.
Aprendimos a buscarle solución a los problemas sociales, aprendimos a optimizar los recursos y sobre todo aprendimos a trabajar con la mayor transparencia, planificación adecuada y alto grado de responsabilidad.
En qué entidad desarrolló ese trabajo?
Yo trabajé en Plan Internacional donde ocupé todos los puestos, inicié como promotor social y luego pasamos a ser coordinador regional, luego pasamos a jefe de recursos humanos, luego a jefe de programas y después de 11 años decidimos cambiar y nos retiramos de la institución para dedicarnos un poco a lo personal, toda la familia empezaba a crecer.
¿Qué actividades personales inició?
Bueno, nosotros tenemos un origen campesino, mis padres se dedicaron al cultivo del café, al cuidado del ganado y esas actividades de alguna manera nosotros las heredamos en pequeña escala y han sido nuestra principal actividad, pero en el campo profesional hemos dedicado el tiempo a la gente.
¿Cuál es su profesión?
Bueno, mi primera profesión es contador público, luego el trabajo social, al cual le he dedicado casi toda mi vida y de hecho nos dimos cuenta de que era nuestra vocación.
¿Dónde se graduó?
Acá en Comayagua, posteriormente me gradué en Guatemala en la Universidad de San Carlos en trabajo social.
Luego experimentamos una serie de acciones en la formación sacando diplomados en diferentes sectores, por ejemplo, en el tema del patrimonio, en el tema de desarrollo humano, en la administración pública, administración municipal. Comayagua era una ciudad olvidada, llena de basura y teníamos una sociedad que no sabía la importancia de Comayagua, pero poco a poco fuimos levantado la imagen a través de un trabajo permanente, con un proyecto de ciudad totalmente incluyente.
¿Cómo es Carlos Miranda padre de familia?
Sigo siendo el mismo, la misma persona, con la misma humildad que siempre nos ha caracterizado, con la misma responsabilidad, con el deseo de servir a otros.
¿Quiénes componen su familia?
Tengo cuatros hijos, cuatro varones. La cosa más valiosa que Dios me ha dado es la familia, con una esposa que ha sabido comprender mi trabajo, en muchas ocasiones tenemos que abandonar el hogar. Lo importante es que el tiempo libre lo dedicamos a la familia.
Tengo la suerte de tener hijos ejemplares que no nos han dado problemas, son hijos con altos valores morales e intelectuales.
¿Cómo conoció a su esposa?
La conocí cuando ella estudiaba en el instituto La Inmaculada en Comayagua, ella es del municipio de San Jerónimo y la conocí cuando llegó a primer curso, tuvimos una relación de noviazgo de casi siete años hasta que llegamos a conformar un hogar.
¿Cómo fue su infancia?
Pues yo diría que complicada de alguna manera porque yo vengo de un hogar del sector rural, mi padre (QDDG) era del doble de edad de mi madre y cuando nosotros nacimos mi padre tenía más de 70 años de vida, entonces fuimos los últimos, dos hermanos varones fuimos los últimos porque mi padre ya tenía familia antes, por lo tanto tengo hermanos de muchos años.
Nacimos en el área rural, en una finca de café y el destino quiso que nuestros padres se separaran. Yo me fui para Choluteca con mi padre y mi madre se quedó acá en el sector rural, se instaló en Comayagua, pero a los diez años perdí a mi padre.
¿A qué se dedicaba su padre en Choluteca?
Pues como era un hombre mayor se dedicaba a cuidar de su vida con los pocos ahorros que logró.
En Choluteca estudiamos en la escuela Dionisio de Herrera. Cuando muere mi padre las hermanas de él me trasladan a Comayagua al sector rural donde tenían unas propiedades, ahí crecimos y luego nos trasladamos a la ciudad de Comayagua y nos quedamos para siempre, sin soñar que fuera a ser alcalde y muchos menos político, porque yo no me considero un político tradicional, sino un agente de cambio, una persona que si bien es cierto incursionamos por medio de un partido lo hicimos para ver qué podíamos hacer y no qué podíamos lograr.
¿Si no es un político tradicional, cómo se metió a la política?
Yo he adversado al político tradicional, cuando yo trabajé en desarrollo social en las diferentes comunidades pude percibir desde afuera que muchos políticos hacían más daño que bien. Después de un tiempo de haberme retirado de la institución para la cual trabajé varios años empezamos a recibir la visita de amigos que formaban parte de grupos políticos y tardé tres meses para tomar la decisión, me sentía raro después de venir del sector social, donde conocí la realidad de la pobreza y saber que la política que yo conocía era la tradicional, la del discurso lleno de esperanzas y demagógico, de actividades cortoplacistas, pero llegó un tiempo en el que reflexioné con mi familia, con algunas personas con más experiencia y llegué a la conclusión de que nada hacía yo con estar criticando desde afuera si no podía cambiar las cosas, y la única forma de cambiar las cosas es desde adentro.
¿Quién lo llevó al Partido Liberal?
Hay una persona que se llama Miguel Enrique Cruz, doctor veterinario y que trabaja en OIRSA, y su hermano Roger Cruz, que viven en Comayagua, casi de broma en broma llegamos a aceptar.
A mí se me conocía como Carlos Miranda que trabajaba en proyecto social, pero no con un partido, la diferencia fue llegar a la gente donde habíamos trabajado, pero ya con una bandera al mando de un proyecto.
¿Su madre está viva?
No, ella ya murió. Yo estaba a meses de tomar posesión. Perder a un ser querido es realmente un impacto sentimental fuerte, yo, pese a que no había convivido con mi madre mucho tiempo, en los últimos años sí, y realmente me impactó fuerte porque era una madre especial y hubiera querido que ella me hubiera visto conduciendo la ciudad.
¿Cómo pagó sus estudios?
Trabajábamos en actividades propias con una hermana, negocios de supermercaditos, abarroterías, cosas pequeñas y estudiando por horas y por la noche y luego, como le dije, incursionamos en el aspecto de desarrollo social.
¿Entonces cómo hizo para estudiar en la Universidad de San Carlos?
Nosotros estuvimos en la Universidad de San Carlos a través del programa de Plan Internacional porque tiene programas en Guatemala.
¿Ha pensado en buscar la Presidencia del país?
No, en ningún momento, si hay algo que debemos tener los seres humanos es autoevaluarnos y yo creo que ese nivel no me corresponde.
¿Por qué no tiene el nivel?
Por muchas razones, en primer lugar no tengo dinero, y para tener una campaña política a nivel presidencial se necesita mucho dinero; segundo, yo no tengo el poder en el partido, y tercero porque creo que debo sentirme mejor donde sirva más.
¿Se lo han propuesto?
Muchísima gente, pero yo creo que uno debe poner los pies en la tierra.
¿Jugó fútbol?
Sí, estuve federado (inscrito en una liga) en Santa Rosa de Copán y de igual manera llegamos a practicar con la Universidad (equipo profesional de la UNAH) en algunos años en los que estuvimos en la capital sin llegar ni siquiera a ser inscritos. Jugué de varios puestos, me ubicaba de la media cancha hacia adelante y ahora, cuando tenemos tiempo, seguimos jugando, tenemos un equipo acá en la Alcaldía.