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Berlín celebra a Nefertiti

El descubrimiento del busto de la reina egipcia por el alemán Ludwig Borchardt cumple un siglo. El Neues Museum inauguró 99 años después una exposición en la que Nefertiti es el gancho para atraer visitantes.

09.12.2012

En Alemania es una celebridad desde hace cien años.

Su belleza fue legendaria, pero tras su imagen sublime, aparece su papel político y religioso en el desarrollo de la experiencia amarniana, el cual fue fundamental.

El descubrimiento de Nefertiti, la oscura esposa del faraón Ajenatón (1353-1336 a. C) de la mano del egiptólogo Ludwig Borchardt el 6 de diciembre de 1912, fue la gran sensación de las excavaciones alemanas en Ajetatón, capital egipcia durante 12 años del reinado de Ajenatón.

El busto llegó a Berlín en 1913, uno de los primeros en verlo fue el káiser Guillermo II. El emperador alemán quedó impresionado y comparaba la pieza con las grandes esculturas renacentistas. Obtuvo una réplica exacta que se llevaría consigo al exilio en 1918.

LOCURA POR EGIPTO. El gran público no la pudo admirar hasta 1924, pero el Neues Museum organizó una notoria exposición con otros hallazgos de Borchardt en sus excavaciones del valle egipcio de Amarna. La muestra desató en Berlín una egiptomanía que el entusiasmado Borchardt describió a su esposa como “un ajetreo de locos”. Y eso, celebraba, “incluso sin la reina de colores”.

Reabierto al público en 2009 tras décadas de ruina, el mismo Neues Museum ha montado 99 años después una nueva exposición en la que Nefertiti no es la gran ausente, sino el gancho para volver a enseñar los artefactos religiosos, las piezas decorativas o los objetos de uso diario descubiertos por los arqueólogos de Borchardt.

REINA EGIPCIA. El reinado de Nefertiti se distingue por la frecuencia con que se realizaron representaciones monumentales que evocaban a la pareja real en la intimidad, y en especial la proximidad de sus hijas.

Nunca se ha hallado la momia de Nefertiti, lo que hizo que su búsqueda fuera objeto de todo tipo de especulaciones.

El 9 de junio de 2003, Joann Fletcher, especialista en el análisis capilar de la University of York en el Reino Unido, anunció que se había encontrado la momia de Nefertiti en la tumba KV35 del Valle de los Reyes, en Egipto.

LA EXPOSICIÓN. La muestra coincide con el descubrimiento de una inscripción que nombra a la pareja real en el año decimosexto del reinado de Ajenatón. El egiptólogo de Lovaina Harco Willems explicó el miércoles que “ahora se pueden descartar las hipótesis de su asesinato o su destierro”.

Ajenatón, maldito como faraón hereje por las generaciones posteriores, reformó la religión de Estado en Egipto: repudió al nutrido panteón que presidía el dios Amón para designar a Atón, dios de la luz representado por un disco solar, única deidad digna de culto. Y a sí mismo como su único interlocutor.

Su reinado duró 17 años. Un par de generaciones más tarde, sus sucesores trataron de borrar su memoria destruyendo sus templos y eliminando de las listas dinásticas su nombre y el de otros reyes asociados al período de Amarna.

EL CONTENIDO. El visitante del Neues Museum se dirá que son cosas de sátrapas religiosos de hace 3,300 años, hasta que se entere de que Borchardt y el fundador de la Sociedad Oriental Alemana (DOG), James Simon, sufrieron un trato parecido en los años treinta.

La Alemania nazi no quería héroes ni mecenas judíos, así que se intentó ocultar las contribuciones del arqueólogo Borchardt y el millonario Simon al descubrimiento del busto de Nefertiti y del resto de los hallazgos en Amarna. Durante la dictadura se retiró la placa que recordaba el patronazgo de Simon en las investigaciones. Ahora, el Neues Museum quiere honrar su memoria dando su nombre a una de sus galerías.

Los arquitectos Tom Duncan y Noel McCauley aclaraban en el museo cómo plantearon la exposición que abrirá el viernes: en bajo se recrea la historia del descubrimiento y la de su recepción durante estos 100 años.

En el segundo piso, residencia fija del busto real de Nefertiti, una gran sala presenta a la entrada los tiempos previos a la revolución de Ajenatón. El umbral del cambio religioso es un gran triángulo de luz rojiza que da paso hacia la exposición de Amarna.

A través de más de mil objetos ofrece una idea plástica de las viviendas, la religión y la industria de Ajetatón. En la sala contigua se muestra el taller de Tutmosis, entre cuyas ruinas se encontró el busto de Nefertiti. También contiene un busto de su esposo.

Dos puertas dan acceso a la estrella de la muestra, que preside ella sola la misma sala que ocupa desde su llegada al Neues Museum en 2009. Y de donde, según dijo el miércoles el jefe de los museos berlineses Michael Eissenhauer, “no se va a mover más”.