Ejemplo de un ciclo infinito:
El director le dice a la secretaria:
- Vamos a viajar al exterior por una semana, para un seminario. Haga los preparativos del viaje.
La secretaria llama al marido:
- Voy a viajar al exterior con el director por una semana. Cuídate, querido.
El marido llama a la amante:
- Mi mujer va a viajar al exterior por una semana, vamos a pasarnos esa semana juntos, mi reina...
La amante llama al niño a quien le da clases particulares:
- Tengo mucho trabajo la próxima semana. No tienes que venir a clases.
El niño llama a su abuelo:
- Abuelo, la próxima semana no tengo clases, mi profesora estará ocupada. ¡Vamos a pasar la semana juntos!
El abuelo (que es el director de esta historia) llama a la secretaria:
- Voy a pasar la próxima semana con mi nieto, por lo que no voy a participar en el Seminario. Puede cancelar el viaje.
La secretaria llama al marido:
- El director de la empresa cambió de idea y acaba de cancelar el viaje.
El marido llama a la amante:
- No podremos pasar la próxima semana juntos, el viaje de mi mujer fue cancelado.
La amante llama al niño de las clases particulares:
- Cambio de planes: esta semana vamos a tener clases como siempre.
El niño llama al abuelo:
- Abuelo, mi profesora me dijo que esta semana tengo clases.
Discúlpame, no voy a poder hacerte compañía.
El abuelo llama a la secretaria:
- Mi nieto me acaba de decir que no va a poder estar conmigo esta semana.. Continúe con los preparativos del viaje al seminario....
Un matón de metro noventa y casi cien kilos de peso entra en el bar, le da un puñetazo a la barra y pregunta con voz amenazante:
—¿QUIÉN ES JUAN?
Un tipo delgadito y bajito se levanta de una de las mesas, apurando su cerveza, y contesta.
—Yo soy Juan, ¿pasa algo?
El matón agarra a Juan, lo saca del bar y le pega una paliza. Juan vuelve a entrar en el bar. Cojeando. Con toda la cara y la camisa manchada de sangre. A pesar de que le duele respirar, se está riendo, muy flojito.
—He engañado a ese estúpido -dice-. Yo no soy Juan.
–Gol.
–¿De quién?
–Di María.
–María, pero ¿quién ha marcado el gol?
—Buenas, ¿cuánto cuesta el bus?
—Cuatro lempiras.
—¡Pues que se bajen todos, que me lo quedo!
—¿Cuánto cuesta alquilar un carro?
—Depende del tiempo.
—Bien, supongamos que llueve.
-¿Te ama?
-Sí.
-¿Te respeta?
-Sí.
-¿Te es fiel?
-Sí.
-¿Quién es?
-Mi perro.