Conmemorar la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús se convierte en el momento propicio para resaltar la cultura y la concepción de las últimas horas del hijo de Dios en la Tierra. Es así que surgen diferentes celebraciones que en ocasiones sorprenden al mundo, como ofrecerse para ser crucificado como sucedió con el Redentor del Mundo hace más de dos mil años.
En la localidad de San Pedro de Cutud, Filipinas, el fervor lleva al actor que representa a Jesús a ser clavado en la cruz.
En Sevilla, España, las procesiones han sido declaradas de Interés Turístico Internacional, debido a que al hacer uso de la creatividad convierten sus ceremonias religiosas en unas de las más apetecidas por los turistas durante la Semana Mayor.
Hay algunas que son dramáticas por la dureza con que se celebran las procesiones del vía crucis, como “los picaos” de San Vicente de la Sonsierra, en La Rioja.
En esta procesión los penitentes se flagelan la espalda al grado de formarse llagas.
Otra curiosas celebración es la de Verges, Girona, donde rescatan una tradición medieval europea, conocida como la danza de la muerte, que simboliza la igualdad entre los hombres en el momento del juicio final.
En América del Sur, una de las más reconocidas a nivel internacional es la celebración de la comunidad de Ayacucho, en Perú.
La originalidad, sin duda, resalta en Puerto Madryn, Argentina, donde desde hace algunos años se celebra un vía crucis submarino con la Virgen de Copacabana.