El hecho de que Ricardo Álvarez no esté de acuerdo con la Píldora del Día Después no significa que no se deba de aprobar su uso en Honduras.
Para eso es la democracia (o debería de ser) para que todos opinemos y se nos escuche.
Ricardo, como político, no deberías de dar ese tipo de declaraciones, tampoco deberías de satanizar cualquier cosa que no compartas. Si crees que las farmacéuticas son el demonio, deberías de incluir en esa lista las licoreras, las tabacaleras, las que hacen los preservativos, etc.
Lamento mucho este tipo de políticos con tan poca visión sean los que estén gobernando.