Opinión

Tragedias viales, otra forma de inseguridad

La trágica muerte de 22 personas en accidentes viales, solo entre sábado y domingo recién pasados, representa un dramático llamado de atención, tanto para la ciudadanía en general como los conductores y las autoridades de tránsito en particular, sobre un hecho que en medio de la horrorosa violencia delictiva casi siempre pasado por alto: los accidentes vehiculares representan la segunda causa de muerte en Honduras.

Al menos 500 hondureños han muerto por esa causa en lo que va de 2014, según datos de la Dirección Nacional de Tránsito, que también reporta un promedio diario de 35 colisiones y unas 20 sanciones impuestas por infracciones como rebasar en línea continua en las carreteras de Honduras.

Y es que como lo confirman los cruentos accidentes ocurridos el pasado fin de semana en la carretera del norte –el primero en el tramo La Barca-Potrerillos (seis muertos) y el segundo en Comayagua (11 muertos)— la mayoría de los mismos son atribuibles a la imprudencia, al abuso del alcohol y al exceso de velocidad.

Por lo tanto, los principales culpables son los conductores irresponsables, pero también las autoridades de Tránsito y Transporte que realizan muy pocas acciones preventivas y casi ningún control para garantizar también la seguridad vial de quienes conducen respetuosamente, pero terminan siendo las víctimas.

En este otra forma de inseguridad también tiene mucho que ver la corrupción policial, tanto en lo relacionado con la irregular extensión de licencias para conducir como en la aceptación de sobornos de de los infractores lo que imposibilita la creación del expediente necesario para cancelarlas.

En ese sentido, es importante realizar, como la anunció el titular de la Dirección Nacional de Tránsito, campañas “para concientizar a los conductores que lo hagan de manera responsable”, pero también es urgente reforzar el control y hacer cumplir severamente la ley contra los infractores y contra los funcionarios corruptos que al aceptar una “mordida” frustran los esfuerzos de mayor seguridad vial y se convierten en un grave peligro para los conductores responsables.