A MVB y JOH les dediqué un libro que titulé “La Honduras que me duele”. No lo leyeron. Nada importa mi tristeza por nuestra patria maltratada. De ese escrito dedico al ahora elegido estas reflexiones:
Valoremos nuestro nivel de competencia, pero más la trascendencia de nuestra incompetencia.
El político dice defender las causas justas, el líder lucha contra las injustas.
Solo una vez hay que ceder para darnos a conocer.
La palabra es una facultad divina para no emitir un rebuzno.
¡Cómo cambia el hombre cuando el valor no tiene valor!
Qué diferente fuera si fuéramos diferentes.
La carencia de vergüenza y dignidad es perversidad.
No aceptemos que se nos ignore cuando más necesitamos ser tomados en cuenta.
Cuando los más son pasivos, receptivos y aceptadores; los menos son abusadores.
El ignorante se opone a todo esfuerzo porque lesiona su derecho a ser mediocre.
¿A quién engañan los que le mienten al pueblo?
Los dueños absolutos de la verdad son dueños absolutos de sus equivocaciones.
Los incompetentes nunca son competencia.
Corrupto: delincuente identificado no encarcelado.
Con los traidores no se negocia, aunque tengan precio merecen desprecio.
No olvidemos a los olvidados, ellos no olvidarán el olvido de los que siendo gobierno los olvidaron.
El silencio nos costará caro.
Los que pensamos, sentimos y disentimos aramos sin yunta.
Nunca será destruido por la ofensa y la disputa el que jamás traiciona sus principios.
Nada ni nadie puede cambiar al hombre carente de valores y principios.
Honduras es la patria exprimida por los corruptos, para que pocos hagan mucho y muchos tengan poco.
Nuestra democracia aprendió a mentir desde siempre.
Vacía el alma, vacía la vida.
El poder es colusión.
El silencio es complicidad, violencia y delito.
En política hacen mártires y perseguidos a los que tienen vocación de corruptos.
Los políticos deben callar su pobreza mental, para que duela menos saber que vamos de mal en peor.
No es la actitud del pueblo la que nos tiene mal, es la ineptitud de los que nos han desgobernado.
La suma de incapacidades resta posibilidades, divide probabilidades y multiplica necesidades.
El que gobierna con equipo de amigos con los mismos intereses no tiene amigos ni sabe gobernar.
La Honduras que me duele es la de siempre, la que tristemente estamos heredando; la otra, la pintarrajeada por sus gobernantes, esa no la conozco.
A los que traicionan nuestra patria, no los perdones nunca Señor, castígalos porque saben lo que hacen.
Sigo arando aún cuando en mis surcos no coseche ecos.