Mientras el problema del empleo sigue marcando la todavía tambaleante recuperación económica de Estados Unidos, el camino hacia el abismo que sigue España, con mucha mayor capacidad de arrastre que la asfixiada Grecia, mantiene en vilo al mundo entero por el temor a lo que ocurriría si finalmente se derrumba la zona euro y la misma Unión Europea.
Y es que España –uno de los principales destinos de la emigración hondureña– ya no solo es el país con más desempleo (24.3% de la población) y con un sobreendeudamiento tanto público privado, sino que también está siendo víctima de una masiva fuga de capitales tanto internacionales como nacionales.
Peor aún. Ahora está en el ojo del arrasador huracán de la desconfianza por el pésimo manejo que hizo el gobierno conservador de Mariano Rajoy con respecto a Bankia, del que ha presentado tres distintos informes, el último de ellos para decir que la situación del ente bancario es tan grave que requiere unos 24 mil millones de euros para evitar la bancarrota, una cantidad que simple y sencillamente no está en capacidad de inyectar el Estado español.
O sea que a las crecientes dificultades de España para adquirir recursos del extranjero para financiar su déficit, con una prima de riesgo cada vez más alta; y al desempleo histórico que arrastra a millones de españoles hacia la pobreza, se suma la crisis del sistema bancario que tiene a ese país ya al borde de pedir un rescate, como ya lo hicieron Grecia, Irlanda y Portugal.
Ya el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, ha dejado claro que esa institución no intervendrá para rescatar a Bankia, un caso que el gobierno del PP manejó de “la peor manera posible”. Al igual que otros líderes europeos, Draghi se inclina más bien por crear una “unión bancaria” a fin de que Europa pueda ejercer un control más directo sobre los bancos privados para evitar este tipo de desastres.
La crisis española también sirve de lección para que los votantes del mundo tengan cuidado con esos políticos que desde la oposición dicen tener la solución de todos los problemas. De hecho, Mariano Rajoy y el Partido Popular hasta promovieron el adelanto de las elecciones para tomar el poder que estaba en manos de los socialistas. Pero obviamente no tenía una respuesta adecuada para la crisis, pues más bien la están empeorando.