Hay que darle las gracias al héroe nacional Rafael Pineda Ponce por este relajo permanente con los maestros que ahora quieren nada menos que 55 mil millones de lempiras.
Hay que abolir los estatutos de los médicos y maestros. Después se les paga un salario y beneficios justos de acuerdo a su desempeño.
A ver quién tiene agallas de poner en su lugar a 55,000 personas en beneficio de 8 millones.