El retorno de los médicos a sus labores después de 21 días de paro que empeoró el ya deficiente servicio de salud pública en Honduras -siempre y cuando no implique que las autoridades de la UNAH disminuyan el ímpetu con el que intentan poner fin al desorden en el hospital Escuela-, es una muy buena noticia tanto para los pacientes como para la Secretaría de Salud.
Todavía el viernes los médicos más bien parecían dispuestos a reforzar sus medidas de presión y hasta dejaban entrever la verdadera razón de su malestar: las medidas de control impuestas por las nuevas autoridades con el fin de rescatar al principal hospital del país.
De hecho, el vocero de los médicos especialistas del hospital Escuela, Carlos Godoy, decía que “estamos pidiendo la derogación inmediata del convenio” mediante el cual el gobierno le entregó la administración del hospital Escuela a la Universidad Nacional Autónoma de Honduras porque esa “no es la solución al sistema nacional de Salud”.
Esperemos que el acuerdo logrado el domingo signifique que los médicos del hospital Escuela y de todo el sistema nacional de salud reconozcan la necesidad de no abusar de sus privilegios y ganarse de verdad el sueldo que se les paga para atender a los pacientes de los centros públicos.
Y, más importante aún, que aporten lo que les corresponde para disminuir la precariedad y las pésimas condiciones en que son atendidos quienes no pueden pagar la cada vez más cara atención médica privada.
Por parte de las autoridades de Salud, que no solo busquen los beneficios políticos que el fin del conflicto les reporte, sino que enfilen baterías hacia los múltiples y graves problemas que aquejan al sistema, como el desfase presupuestario y la sobrevaloración en la compra de bienes y servicios, ya que es allí donde parece estar la raíz de las carencias existentes.
Los organismos contralores y la misma Fiscalía también debieran incorporarse de forma más activa en la investigación sobre la forma en que se ha gastado anticipadamente el presupuesto de Salud para lo que ya las pesquisas realizadas por las autoridades de la UNAH en el hospital Escuela marcan un claro punto de partida.
Por lo pronto, aunque no es creíble que con una hora extra de los huelguistas se pueda “retribuir a la población los servicios que durante 21 días no se les pudieron brindar”, como dijo la ministra de Salud, Roxana Araujo, el retorno de los médicos a sus labores disminuye el crispado clima social imperante.