La crisis energética en Honduras ha alcanzado un punto crítico con la suspensión temporal de operaciones de la Central Hidroeléctrica Patuca III debido a la severa sequía que afecta al país y que ha llevado al embalse a su nivel mínimo técnico.
Este escenario no es un hecho aislado; en 2024 y 2025, las operaciones de la represa ya habían sido suspendidas por los mismos motivos. Esta condición limita la capacidad de rotación de las máquinas generadoras, haciendo imposible continuar con la operación normal de la central bajo los parámetros técnicos y de seguridad establecidos, informó la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE) en un comunicado.
En el documento se especificó, además, que el cierre se extenderá hasta que el embalse recupere los niveles de operatividad requeridos. Las autoridades señalaron que, mientras permanezca fuera de servicio, se recurrirá al respaldo de la generación térmica instalada en el municipio de Juticalpa, con el propósito de mantener el suministro en el departamento de Olancho.
Aunque la energía térmica es mucho más costosa y contaminante, ante el déficit actual la ENEE no tiene una mejor opción para evitar el colapso en esa zona y en muchas otras regiones del país que también están siendo afectadas por las constantes interrupciones del servicio.
El proyecto Patuca III es uno de los ejemplos más claros de las fallas en la planificación estatal y de la crisis de gobernanza en el sector eléctrico de Honduras. Su construcción le costó a los hondureños al menos 500 millones de dólares, una inversión que no se ha visto reflejada en beneficios reales para la población.
La improvisación quedó evidenciada desde el momento en que se concluyó la obra civil sin contar con las líneas de transmisión necesarias para inyectar esa energía a la red nacional. Al no estar listas ni tener la capacidad adecuada para la zona de Olancho, hoy se pagan las consecuencias de la falta de previsión, mientras las decisiones de fondo siguen aguardando. La crisis energética se agrava día a día: la demanda crece, pero no la oferta, y las licitaciones continúan paralizadas.