El Gobierno del presidente Asfura no retomará el cuestionado estado de excepción como política de seguridad, según confirmó el nuevo titular de la Secretaría de Seguridad, el comisionado general en condición de retiro, Gerzon Velásquez.
El nuevo funcionario esbozó las líneas estratégicas que impulsará para hacer frente a la creciente ola de violencia e inseguridad que agobia a la sociedad. En ese sentido, señaló que la nueva estrategia estará focalizada en una “lucha contra el crimen y la extorsión de forma más efectiva”, con especial énfasis en los homicidios contra mujeres y los feminicidios, los cuales calificó como una de las problemáticas más urgentes del país.
Otra preocupación central será la atención a las muertes por accidentes de tránsito que, además de las pérdidas humanas, generan una fuerte carga al sistema público de salud debido a la alta cantidad de personas lesionadas.
Asimismo, tendrá prioridad el combate a la extorsión, un delito al alza que genera millones de lempiras a los grupos criminales y que se ha extendido de las grandes urbes a pequeñas ciudades delinterior.
Velásquez reconoció que la lucha contra estos males no será fácil ante la limitación de recursos, lo que obliga a actuar con mayor inteligencia y estrategia.
Más allá de las limitantes, la población hondureña espera que las nuevas autoridades impulsen políticas públicas efectivas para frenar la criminalidad y para asegurar espacios de convivencia más seguros para todos los ciudadanos, y que todos estos procesos vayan acompañados de otra promesa hecha por el gobernante en su plan de gobierno: garantizar gobernabilidad disciplinaria y desempeño probo y transparente de los cuerpos policiales.
La seguridad es vital no solo para la paz social, sino para atraer las inversiones necesarias que ayuden a combatir el desempleo, otro de los problemas estructurales del país.