Editorial

Es el momento del retorno a sus hogares por parte de miles de familias que aprovecharon la Semana Mayor para visitar a familiares en sus lugares de origen u optaron por visitar otras regiones de nuestra bella Honduras, lo que les permitió salir de las rutinas cotidianas para recrearse. Se espera que sus periplos no hayan reportado percances personales que lamentar, habiendo encontrado adecuadas atenciones por parte de los anfitriones, actuando en consonancia, con respeto y decoro.

En tanto otros optaron por permanecer en la seguridad de sus hogares, descansando, recuperando energías, asistiendo a ceremonias religiosas, informándose del acontecer nacional e internacional, meditando acerca de su pasado, presente y futuro existencial.

En uno y otro caso, debemos alistarnos para reanudar labores a partir de mañana con renovado esfuerzo, entusiasmo, optimismo, para, al unísono, enfrentar los desafíos múltiples actuales: ahorrando agua y combustibles, escasa ante el severo verano aquella y estos con nuevos incrementos en sus precios, denunciando a los pirómanos destructores de nuestros cada vez más escasos bosques, atendiendo las instrucciones de las autoridades sanitarias respecto a nuevos brotes de enfermedades: tuberculosis, sarampión, zika, dengue, inmunizándose y adoptando normas de higiene y aseo, absteniéndonos en lo posible de evitar la exposición prolongada al sol.

Este conjunto de medidas facilitará reanudar labores facilitadoras de la obtención del sustento cotidiano de manera honrada, digna, eficiente.

Desde ahora podemos ir planificando de qué manera vamos a invertir nuestro tiempo para el próximo feriado que se avecina: el incorrectamente llamado morazánico, efemérides que debería ser propicia para reflexionar acerca de la vida, trayectoria y legado del mártir de la unión centroamericana.