El Ministerio Público confirmó que investiga las operaciones del negocio financiero conocido como Unifín que operaba en Choloma, Cortés, bajo la fachada de “donaciones” y las promesa de duplicar las inversiones en cinco meses.
Las investigaciones en curso incluyen testimonios de varias víctimas y el trabajo de campo que se realiza con equipos de la Comisión Nacional de Banca y Seguros (CNBS), según los informes preliminares.
No obstante, miembros de la CNBS dicen que no cuentan con denuncia oficial y que desconocen si la empresa estaba constituida o no como una sociedad mercantil.
Se estima que al menos 2,000 personas han sido víctimas de esta red, la cual es solo una de las varias que operan actualmente a nivel nacional.
Para el caso, la corporación municipal de Arizona, Atlántida, advirtió de la existencia de un esquema de captación de criptomonedas bautizado Wealvox sin contar con la necesaria autorización oficial para tal efecto.
Hace un año, otros 32,000 hondureños vieron esfumarse sus recursos colocados en la plataforma conocida como Koriun Inversiones, que ofrecía altos retornos a corto plazo.
Se esperaba que la amarga experiencia de Koriun Inversiones sirviera como advertencia; sin embargo, la historia se repite.
La promesa de ganancias extraordinarias sigue siendo el principal anzuelo de estos esquemas ilegales. Esto evidencia un problema de conciencia ciudadana sobre dónde colocar el dinero, pero también resalta la vulnerabilidad del público ante ofertas irracionales y la falta de supervisión preventiva por parte de las autoridades.
Es imperativo que el Estado garantice la investigación y el castigo de los responsables; la impunidad es el caldo de cultivo que permite la continuidad de estas prácticas deleznables.