Por muchos años, Honduras se mantuvo en la lista de los países con mejores coberturas de vacunación. En 1994, el país fue certificado libre de poliomielitis, como parte de un esfuerzo regional liderado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS), que declaró a toda América libre de poliomielitis ese mismo año, y en 2016 libre de sarampión.
Producto de la vacunación, también se han registrado avances importantes en el control y prevención de otras enfermedades como la difteria, el tétanos neonatal y la rubéola, y en la eliminación de otras enfermedades como la malaria, la rabia humana transmitida por perros y la lepra.
La participación del país en las campañas nacionales e internacionales de vacunación ha sido clave para avanzar en la prevención de estas enfermedades y, consecuentemente, en la protección de la salud de sus habitantes.
Pero no todo ha sido miel sobre hojuelas. En los últimos años, el país ha registrado significativas reducciones en las coberturas de vacunación, problemática que se vio profundizada en los años de la pandemia del covid-19, y, aunque cueste creerlo, por la campaña de miedo y desinformación que los antivacunas hicieron circular por esos años.
La Secretaría de Salud inició esta semana la campaña nacional de vacunación, que se extenderá hasta el 6 de junio, en la que se aplicarán las 25 vacunas que conforman el Esquema Nacional de Vacunación.
Esta es una oportunidad que no debemos dejar pasar desapercibida, y como padres, madres y adultos responsables, llevar a nuestros menores a los centros de vacunación, convencidos, sí, de que con ello estamos asegurando la salud de nuestros niños, niñas, jóvenes y adultos mayores, y nuestras comunidades.
No debemos olvidar que las vacunas son altamente seguras, que las vacunas salvan vidas y protegen contra muchas enfermedades.