Columnistas

Un mensaje esperanzador de la Conferencia Episcopal

La Conferencia Episcopal de Honduras es la instancia que expresa la voluntad colectiva de la Iglesia Católica, tanto en sus aspectos espirituales como en sus relaciones con la comunidad nacional. Es un canal de expresión pública que tienen los religiosos católicos, que les ha permitido mantener la unidad de una institución que, contrario a lo que viven otras iglesias, se mantiene fuera de controversias que dividen y hacen perder la fe.

La última entrega que ha hecho la Conferencia Episcopal sobre la nueva administración gubernamental representada por Xiomara Castro, fruto de una reunión pastoral llevada a cabo en la primera quincena del mes de febrero por esa entidad religiosa, es reveladora de muchos aspectos compartidos por la generalidad de la población hondureña.Reconocen los líderes religiosos que al estar al inicio de un nuevo gobierno “...se han puesto muchas esperanzas, y las esperanzas del pueblo no pueden quedar defraudadas, pues correríamos el riesgo de que cunda de nuevo la decepción, continúe la imparable migración y surjan comportamientos ilegales”.

En efecto, la esperanza al ser un bien que genera expectativas en términos de satisfacción de necesidades concretas, cuando estas no llegan, la población pierde la fe, trayendo mayores niveles de frustración y desencanto. Lo señalado por la iglesia hace que la responsabilidad de la nueva administración sea mayor, porque mayores son las demandas que la población tiene en ella.

No basta, según los obispos, la buena voluntad para responder a las necesidades del pueblo hondureño, estas solo se pueden satisfacer cuando existe un plan de gobierno, sólido y realista, que sea incluyente y progresivo.Son puntuales los jerarcas de la Iglesia Católica, al reconocer que la tarea no es fácil, que la realización de un plan requiere tiempo, profesionalismo, ética y diálogo y que, además, un intento de esta naturaleza encontrará muchas resistencias y enemigos, como es la corrupción, la impunidad y egoísmos.

La situación de Honduras y su población es calamitosa, cuestión que ha permitido que la Iglesia afirme que todos los habitantes del país están por el cambio, señalando que existe la necesidad de refundar el país y algo importante que reconocen que esa refundación deberá hacerse no desde las ideologías ya gastadas, ideologías que, aunque el documento de la Conferencia no lo dice, hay una clara referencia a lo que el papa Juan Pablo II señalaba al referirse al modelo económico neoliberal, como un capitalismo salvaje.

Este último planteamiento de la Iglesia requiere análisis y debate entre los diferentes sectores de la sociedad hondureña, la misma Iglesia señala el camino sobre el cual debe de llevarse a cabo ese debate y es que el mismo debe tener como principios la verdad, la justicia, el amor mutuo y la libertad.

Con lo cual se hace una clara invitación a repensar el modelo económico imperante en el país que solo ha permitido sentar las bases de una economía de mercado, contraria a la búsqueda del bien común. La Iglesia nos invita a construir odres nuevos, que puedan contener y conservar el vino nuevo.